La tonelería francesa sufre una caída de ventas y facturación por la crisis del roble y el retroceso vitivinícola

El sector afronta desafíos por el encarecimiento de la materia prima, la menor demanda y la búsqueda de nuevas soluciones técnicas

Lunes 22 de Septiembre de 2025

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French Barrel Industry Faces Sales Slump Amid Wine Sector Struggles and Soaring Oak Prices

La tonelería francesa atraviesa un periodo complicado. Entre abril de 2024 y marzo de 2025, las ventas de barricas han caído un 15%, según datos publicados esta semana por la Federación de Toneleros de Francia (FTF). En el mercado nacional, la bajada ha sido aún mayor, alcanzando el 20%. El sector, que emplea entre 3.000 y 3.500 personas desde la preparación del roble hasta la fabricación del tonel, ha visto cómo su facturación se reduce un 9,5%, situándose en 515,9 millones de euros.

Las causas de este retroceso son varias. Por un lado, los viticultores franceses sufren las consecuencias de vendimias alteradas por fenómenos climáticos extremos. Muchos productores se ven obligados a arrancar viñas o a reducir su actividad. Además, las exportaciones a Estados Unidos han sufrido interrupciones debido a medidas arancelarias impulsadas durante el mandato de Donald Trump. A esto se suma el encarecimiento del roble francés, cuyo precio se ha triplicado en la última década y ha subido un 50% solo en los dos últimos años. La demanda china y la industria del mueble también presionan sobre este recurso natural, que debe cumplir con exigencias muy estrictas de calidad.

El vicepresidente de la FTF, Nicolas Tiquet-Lavandier, recuerda que el sector ya ha pasado por ciclos difíciles en el pasado, como la crisis financiera de 2008 o la crisis asiática a finales de los años noventa. Sin embargo, señala que estos periodos parecen sucederse ahora con mayor frecuencia y volatilidad.

Para adaptarse a este nuevo escenario, las empresas han tenido que reorganizar los turnos y tiempos de trabajo. También buscan innovar para responder a las nuevas necesidades del mercado. Un ejemplo es Oeneo, uno de los principales fabricantes franceses, que acaba de presentar una barrica llamada “Twood”. Este modelo utiliza duelas formadas por dos capas de madera ensambladas mecánicamente en lugar del tradicional macizo. Según Magdeleine Allaume, directora de las tonelerías Oeneo, este sistema permite aprovechar entre el 40% y el 50% del roble disponible frente al 15-20% habitual con madera maciza. La barrica Twood solo está disponible en formato de 225 litros y puede adquirirse por internet a un precio un tercio inferior al habitual. La empresa asegura que mantiene las mismas propiedades organolépticas y capacidad de oxigenación que una barrica tradicional.

Otra tendencia es el uso de grandes volúmenes para reducir costes logísticos y aumentar la durabilidad. Para formar a los futuros profesionales en estas técnicas, se ha iniciado la construcción del “Centro de Formación de la Tonelería del Futuro” en Cognac a principios de septiembre.

El sector también observa que los clientes prolongan más el uso de cada barrica. Esto obliga a los toneleros a ofrecer servicios adicionales como reparación y mantenimiento. Aunque algunos bodegueros experimentan con recipientes alternativos como tinajas de barro, depósitos de hormigón o incluso barricas de vidrio, desde la federación aseguran que estos casos siguen siendo anecdóticos y suelen tener carácter experimental.

En cuanto al gusto del consumidor por vinos menos marcados por el roble nuevo tostado —un estilo popularizado hace años por el crítico estadounidense Robert Parker— Tiquet-Lavandier explica que esta preferencia ya ha sido asimilada por el sector. Ahora se busca una mayor facilidad para beber y elegancia en los vinos. Según él, cuando se trabaja bien la madera, la barrica sigue siendo un aliado para proteger y realzar la fruta en el vino.

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