Jueves 21 de Agosto de 2025
Leído › 3374 veces

El consumo de comidas en casa está aumentando en Estados Unidos y Europa, según datos recientes de analistas y empresas del sector alimentario. Este cambio se debe principalmente a la preocupación por los precios y la calidad en los restaurantes, así como a la situación económica marcada por la inflación y las políticas arancelarias impulsadas por el expresidente estadounidense Donald Trump. Estas medidas han generado incertidumbre y han llevado a muchos consumidores a replantearse si merece la pena gastar en restaurantes.
Frans Muller, director ejecutivo de Ahold Delhaize, empresa propietaria de cadenas como Food Lion y Giant en Estados Unidos, explicó este mes que han ampliado su oferta de productos para quienes buscan comer en casa a bajo precio. Según Muller, es posible preparar una comida familiar por unos 2,50 dólares por persona con las opciones que ofrecen en sus tiendas. Esta estrategia responde al aumento de clientes que buscan alternativas económicas para alimentarse sin salir de casa.
El fenómeno recuerda al periodo de la pandemia de COVID-19, cuando las restricciones obligaron a muchas personas a quedarse en casa y cocinar. Durante ese tiempo, empresas de reparto como Just Eat.com alcanzaron cifras récord de ventas, aunque después experimentaron una bajada cuando se levantaron las limitaciones.
Datos recogidos por Rabobank y Eurostat muestran que entre enero y mayo de este año, las ventas ajustadas por inflación en supermercados e hipermercados de la eurozona crecieron un 1,5%. En el mismo periodo del año anterior, el crecimiento fue solo del 0,1%. Por el contrario, los servicios de restauración y bares registraron una caída del 0,3%, mientras que el año pasado se mantuvieron estables.
En Estados Unidos, los datos ajustados por inflación indican que los supermercados están recuperando ventas más rápido que los restaurantes, sobre todo en las comidas habituales entre semana. Maria Castroviejo, analista del sector alimentario en Rabobank, señala que ha aumentado la demanda de productos listos para llevar como ensaladas, wraps y bocadillos. Según Castroviejo, esta tendencia está restando clientes a algunos negocios de restauración.
Empresas como Delivery Hero, propietaria de Glovo y Foodpanda, confirman que en épocas difíciles desde el punto de vista económico los consumidores salen menos a comer fuera pero optan por pedir comida a domicilio como alternativa más barata.
Una encuesta realizada por Hellofresh entre más de 5.000 adultos estadounidenses indica que el 93% espera cocinar tanto o más que el año pasado durante los próximos doce meses. De quienes planean cocinar más en casa, más de tres cuartas partes citan motivos económicos.
El seguimiento del tráfico peatonal realizado por Placer.ai muestra que las visitas a supermercados superan cada vez más a las realizadas a restaurantes y bares en Estados Unidos. En junio, las visitas a supermercados aumentaron un 1,3% respecto al año anterior, mientras que las visitas a restaurantes bajaron un 0,4% en el mismo periodo.
Este cambio también se observa fuera de Estados Unidos. Jenny Russmann, empleada en una organización internacional con sede en Viena, cuenta que empezó a comer más en casa hace poco más de un mes para cuidar su salud y ahorrar dinero. En Milán, Chiara Schiavoni trabaja para la administración regional y prefiere comer en casa porque los precios suben y las raciones disminuyen en los restaurantes locales. Explica que recibe vales de comida por valor de siete euros pero no puede comprar ni un bocadillo con ellos en los restaurantes cercanos a su oficina; sin embargo, sí puede usarlos en supermercados donde le resulta más rentable.
La tendencia actual muestra cómo factores económicos y cambios en los hábitos están impulsando el consumo doméstico frente al consumo fuera del hogar. Supermercados y empresas de reparto adaptan su oferta para responder a esta nueva demanda.
Leído › 3374 veces