Los vinos de Baleares alcanzan récord histórico con ventas que superan los 42 millones de euros

Mercado local sigue siendo clave para el vino balear, pero exportaciones crecen a ritmo constante

Jueves 18 de Abril de 2024

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El sector vinícola de las Islas Baleares, a pesar de las fluctuaciones en los números de ventas, muestra un crecimiento notable en términos de valor económico durante el año 2023. Con un aumento del 2,7% en la facturación, alcanzando más de 42 millones de euros y vendiendo 50.414 hectolitros, las cifras revelan una recuperación y un progreso constante post-pandemia que refleja el potencial y la resiliencia de esta región vitivinícola.

Los vinos con marca de calidad de Baleares, que incluyen las Denominaciones de Origen Binissalem y Pla i Llevant, junto con los vinos Vi de la Terra de Mallorca, Illa de Menorca, Eivissa, Formentera, Serra de Tramuntana e Illes Balears, experimentaron un leve descenso en volumen de ventas en comparación con el año anterior. Este descenso del 5,6% se atribuye a la normalización del mercado tras un año 2022 en el que se liquidó el stock acumulado durante los periodos más críticos de la pandemia de COVID-19.

Aunque las ventas en volumen muestran una disminución, la perspectiva es positiva al observar el aumento en el valor económico de estos vinos. Joan Llabrés, director general de Calidad Agroalimentaria y Producto Local, señala que la tendencia de crecimiento en valor se ha mantenido constante, marcando un hito en la historia de la viticultura balear con los ingresos más altos registrados hasta la fecha.

Centrándonos en las cifras más detalladas, las Denominaciones de Origen han tenido comportamientos mixtos. La DO Binissalem registró una caída del 11,6% en ventas, mientras que la DO Pla i Llevant vio disminuir sus ventas en un 8,2%. Contrariamente, los vinos clasificados como Vi de la Terra han mostrado una dinámica interesante. Específicamente, las ventas en Illa de Menorca y Formentera aumentaron significativamente, 22,3% y 18,1% respectivamente, lo que sugiere una creciente popularidad y aceptación de estos vinos en mercados particulares.

Por tipo de vino, el tinto ha visto la mayor caída con un descenso del 14,6% en ventas, mientras que el rosado ha ganado terreno con un aumento del 8,9%, adaptándose eficazmente a las demandas del mercado. El vino blanco se ha mantenido relativamente estable, con una ligera disminución del 0,8%.

El mercado local sigue siendo el principal consumidor de estos vinos, absorbiendo el 80,2% de la producción total. Sin embargo, el interés internacional no se queda atrás. Alemania encabeza la lista de importadores con un 64,4% del mercado exterior, mostrando un aumento del 4,8% respecto al año anterior. En contraste, Suiza ha experimentado una reducción en su demanda.

Este panorama nos ofrece una visión integral de cómo la industria vinícola de las Islas Baleares está adaptando sus estrategias y operaciones post-pandemia, logrando no solo recuperar sino también potenciar su posición en el mercado global. Aunque el camino ha tenido sus baches, los datos sugieren un futuro prometedor para estos exquisitos vinos isleños.

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