Cada empresa vinícola española ingresó una media de 747.585€ por exportaciones de vino en 2023

3.995 empresas exportaron vino en 2023

Miércoles 27 de Marzo de 2024

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Según el informe elaborado por ICEX España Exportación e Inversiones y analizado por el Observatorio Español del Mercado del Vino (OeMv), el año pasado 3.995 empresas se dedicaron a la exportación de vino, generando ingresos por un valor de 2.986,6 millones de euros. Estas cifras representan una ligera disminución respecto al año anterior, tanto en el número de empresas activas en el sector (-0,6%, equivalente a 25 empresas menos) como en el volumen de facturación (-3,4%, lo que se traduce en 103,9 millones de euros menos).

Esta reducción en la facturación y en el número de empresas exportadoras resulta más llamativa si consideramos que, tras haber superado la barrera de las 4.000 empresas en 2022, el sector no solo no ha logrado mantener ese nivel, sino que ha retrocedido ligeramente. Además, la disminución más pronunciada en la facturación en comparación con el descenso en el número de empresas implica una reducción en la facturación media por empresa, que pasó de 768.792 euros en 2022 a 747.585 euros en 2023.

Dentro de este universo de empresas exportadoras, un dato destacable es la estabilidad de cierto grupo dentro del sector. De las casi 4.000 empresas mencionadas, 2.229 (aproximadamente el 55,8% del total) han mantenido su actividad exportadora de manera consecutiva durante los últimos cuatro años, siendo responsables del 96,3% del total facturado, lo que subraya la concentración de la facturación en un núcleo relativamente pequeño de empresas.

Otro aspecto a destacar es la segmentación del mercado exportador. Mientras que el 51,7% de las empresas exportadoras facturan menos de 25.000 euros anuales, representando apenas el 0,5% de la facturación total, el otro extremo muestra que el 71,6% del total de las exportaciones en valor fue realizado por apenas el 2,9% de las empresas, las cuales superan los 5 millones de euros de venta por empresa. Esto evidencia una gran concentración de las ventas en un puñado de compañías, con las 50 principales acaparando el 54% del total y las 1.000 primeras, el 97,7%.

Estos números reflejan un claro desequilibrio para el sector vitivinícola español. Por un lado, muestran la solidez y el dominio de un grupo reducido de empresas con gran capacidad exportadora, pero por otro, evidencian la fragilidad y el margen de crecimiento que aún existe para muchas pequeñas y medianas empresas dentro del sector.

La pregunta que surge es cómo pueden estas empresas menores incrementar su participación en un mercado cada vez más globalizado y competitivo. La clave podría estar en la diferenciación del producto, la apuesta por vinos de calidad con denominación de origen reconocida, y la exploración de nuevos mercados que valoran la autenticidad y la tradición vinícola española. Además, la adaptación a las nuevas tendencias de consumo, como la demanda creciente de vinos ecológicos, veganos o con menor contenido alcohólico, podría abrir puertas a nichos de mercado aún por explotar.

El número de bodegas exportadoras se ha triplicado desde inicios de siglo

Si nos remontamos al año 2000, el panorama de la exportación vinícola en España dibuja una historia de crecimiento y adaptación, salpicada, eso sí, por ciertos momentos de ajuste. La evolución del sector no solo refleja la capacidad de adaptación y expansión de las bodegas españolas, sino también los desafíos que han afrontado en el cambiante mercado global. Desde el inicio del siglo XXI, el número de empresas dedicadas a llevar los vinos españoles más allá de sus fronteras ha visto un crecimiento notable, a pesar de las caídas puntuales en años como 2018 y 2020.

La historia comienza con un salto significativo de 1.305 a 2.099 empresas exportadoras de vino de 2001 a 2002. Este impulso inicial señaló el comienzo de una tendencia ascendente en el sector, con un crecimiento especialmente notable entre 2009 y 2011, cuando el número de empresas exportadoras se incrementó de 3.013 a 3.602, lo que supuso un aumento del 19,5%. Este período también coincidió con un crecimiento sustancial del valor de las exportaciones entre 2011 y 2013, marcando un momento de prosperidad y expansión.

Sin embargo, el camino no ha estado exento de obstáculos. En 2012, se observó por primera vez en el siglo una disminución en el número de empresas exportadoras, con una caída del 1,4%. Esta tendencia de contracción se repitió en 2014, aunque el sector logró recuperarse y crecer nuevamente en los años siguientes, alcanzando en 2017 el número más alto de empresas exportadoras hasta la fecha, con 4.073 bodegas. Este hito no solo superó la barrera de las 4.000 empresas por primera vez, sino que también se repitió en 2022 con 4.020 empresas.

El año 2018 presentó un desafío particularmente significativo debido a la escasa cosecha de la campaña 2017/18, que resultó en la mayor reducción del número de empresas exportadoras registrada en la serie histórica, con un 10% menos de empresas. Aunque hubo una recuperación en 2019, el número no alcanzó los niveles previos y volvió a caer en 2020. No obstante, el sector mostró resiliencia con un rebote en 2021 y un ligero aumento en 2022, antes de enfrentar una nueva contracción en 2023.

Este viaje a través de las dos últimas décadas nos muestra que el número de bodegas exportadoras ha casi triplicado desde inicios de siglo, creciendo incluso a un ritmo más acelerado que la propia exportación de vino. Esta expansión ha venido acompañada de una disminución en la exportación media por bodega. En los albores del siglo, con cerca de 1.300 bodegas exportadoras, la venta fuera de nuestras fronteras superaba el millón de euros por empresa. La incorporación de nuevos exportadores ha rebajado esa media a poco más de medio millón de euros por empresa en 2010, aunque desde entonces se ha experimentado un ascenso hasta los 747.585 euros de media en 2023.

Alemania, principal comprador de vino español

Al desglosar las exportaciones de vino español por continentes y países, nos encontramos con un mapa diversificado y en constante evolución. Europa se mantiene como el principal destino del vino español, concentrando el 65,5% de la facturación total, lo que se traduce en 1.954,3 millones de euros, con 2.645 empresas dirigiendo sus exportaciones hacia este continente en 2023. Este dominio europeo se distribuye entre la zona del Euro, que acapara el 39% de las ventas totales, el resto de Europa (incluyendo al Reino Unido) con un 11,3%, y el resto de la Unión Europea con un 7%. Entre los países, Alemania emerge como el principal comprador de vino español, seguido de cerca por Estados Unidos, Reino Unido, y Francia.

Mirando más allá de las fronteras europeas, América se posiciona como el segundo destino en importancia, generando 643,5 millones de euros en ventas para 2.245 empresas españolas. A este continente le sigue Asia, con 247,9 millones de euros facturados por 1.542 empresas, destacando Japón y China como los principales mercados en este continente. Es interesante observar cómo Japón no solo lidera en términos de facturación, sino que también es el destino asiático para el mayor número de empresas exportadoras españolas.

A pesar de representar volúmenes de venta menores en comparación con Europa, América y Asia, el continente africano y Oceanía también forman parte de esta diversificada red de exportaciones, con 107 millones de euros y 12,3 millones de euros en facturación, respectivamente. Estos datos subrayan la expansión global del vino español, que no se limita a los mercados tradicionales sino que busca continuamente nuevos horizontes.

La evolución de las exportaciones vinícolas españolas por continentes revela cambios significativos en las últimas dos décadas. Mientras que la cuota de mercado de la Unión Europea ha experimentado un ligero descenso, la presencia española ha crecido notablemente en Asia, Norteamérica y América Latina. Este crecimiento es especialmente notable en Norteamérica, donde el número de empresas exportadoras se ha incrementado en 1.359 desde el año 2000. Asia y América Latina también han visto aumentos sustanciales, reflejando una estrategia de diversificación de mercados por parte de las bodegas españolas.

Cataluña y Castilla-La Mancha, motores de exportación española

A nivel nacional, Cataluña y Castilla-La Mancha se destacan tanto en número de bodegas exportadoras como en volumen de facturación, siendo Barcelona la provincia con mayor actividad exportadora. Sin embargo, cuando se analiza la relación entre el número de empresas exportadoras y las ventas por comunidades autónomas, se observa que solo Castilla-La Mancha y Extremadura superan la media española en términos de exportación media por bodega en 2023. Este análisis regional nos ofrece una visión del tamaño y la capacidad de exportación de las bodegas en diferentes partes de España, mostrando una diversidad que refleja tanto la riqueza vinícola del país como las variadas estrategias de internacionalización adoptadas por las comunidades autónomas.

Este panorama de las exportaciones de vino español dibuja un sector en constante movimiento, capaz de adaptarse a los cambios del mercado global y buscar nuevas oportunidades más allá de sus fronteras tradicionales. La diversificación geográfica de las exportaciones no solo refuerza la posición de España como un actor clave en el mundo del vino, sino que también subraya la importancia de seguir innovando y adaptándose a las preferencias de un mercado global cada vez más exigente y competitivo.

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