El último romántico del vino (*)

Mi amigo Antonio (qepd) era un romántico del vino. No concebía un buen vino sin un buen acompañamiento, lo que ahora...

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Domingo 22 de Octubre de 2017

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Mi amigo Antonio (qepd) era un romántico del vino.

No concebía un buen vino sin un buen acompañamiento, lo que ahora se ha dado en llamar maridaje. Ni sin un buen tema de conversación. No era un hombre estudiado pero tenía "mundo" para dar y regalar y eso eran muchas carreras.

 

No te ponía un buen vino sin él probarlo también. La gente cuando le veía actuar de esta forma se quedaba perpleja pero pronto lo entendían.

No había mejor vino en leguas a la redonda, ni mejor jamón, ni mejor queso, ni mejor pulpo...

Estas eran sus especialidades y presumía de que a él nadie le iba a  enseñar nada en su negocio.

Estaba su mesón en un rincón bastante escondido de La Elipa, en Madrid,  pero todo el mundo lo conocía.

Cuando me acercaba a tomarme unas raciones al lugar con clientes-amigos-conocidos-familiares, la gente –mi gente- ponía cara de circunstancias pensando tal vez que "a menudo sitio nos ha traído", lo menos que nos puede pasar es que nos quiten la cartera en esa zona.

Pero cuando nos despedíamos de mi amigo Antonio ya nadie pensaba en otra cosa que no fuese: ¡que vino!, ¡que lomo!, que "de todo" y sobre todo que trato  tan maravilloso el de mi amigo Antonio y su gente.

Y –que bonito- mis invitados siempre me recordaban con cariño y admiración al último romántico del vino y su Rincón en La Elipa.

achoig@

(*) que yo he  conocido

Un artículo de Ignacio Garcia
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