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Ocho razones para beber vino a diario

Jueves 20 de Agosto de 2015

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Resulta sorprendente comprobar como los consumidores de vino, tienen mayor esperanza de vida que los abstemios, o como padecen menos tipos de cáncer que los consumidores ocasionales, sin embargo éstos y otros beneficios han sido ampliamente contrastados en numerosos estudios en los últimos años.

Al año en el mundo se consumen 24.000 millones de litros de vino, lo que aproximadamente equivale a cerca de 10000 piscinas olímpicas llenas de vino, según datos de 2014 de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV). Sin embargo, sólo unos pocos son conscientes de la larga lista de beneficios que aporta su consumo diario, beneficios no presentes si el consumo es esporádico. Según los expertos los motivos de estos beneficios para la salud son debidos, por un lado, a que la baja concentración y graduación alcohólica de una copa de vino no daña al organismo, aportando ciertos beneficios demostrados para la salud. Por otro, a que el consumo continuo y moderado aporta sustancias (polifenoles) que solamente administradas con continuidad en el tiempo ofrecen resultados beneficiosos para la salud.

Así, varios estudios publicados en los últimos años han desvelado los principales motivos para consumir vino a diario:

1. Un vino al día, al corazón da alegría. El vino siempre ha ocupado una posición privilegiada en la lista de alimentos que ofrecen beneficios cardiovasculares. El consumo moderado y, muy importante, continuado de vino, favorece el sistema circulatorio (inhibe la formación de trombos) y fortalece el corazón (hasta un 20% más de masa muscular) gracias a la presencia de polifenoles, como el resveratrol, disminuyendo el llamado colesterol malo (LDL) e incrementando el HDL colesterol. El vino minimiza las posibilidades de sufrir un infarto ya que ayuda a la reducción de trombos en las arterias evitando su obstrucción.

2. Una vida más larga. Desde un 3% hasta un 25% más, según varios estudios realizados por Universidades de todo el planeta. Los datos son categóricos, los consumidores de vino de manera moderada y asidua viven más que los que no consumen ningún tipo de bebida alcohólica (abstemios) o quiénes consumen de manera esporádica, moderadamente o en exceso.

3. Aliado de belleza. Hace tiempo que la industria de la belleza descubrió las propiedades cosméticas del vino: cremas anticelulíticas, exfoliantes y contorno de ojos… La molécula del resveratrol, un potente antioxidante del vino, aplicada sobre la piel favorece la circulación pero sus beneficios van más allá. Beber vino a diario protege al organismo de los radicales libres, principales responsables de acelerar el envejecimiento de la piel. El vino ayuda a mantener la juventud de la dermis evitando la aparición de arrugas prematuras y favoreciendo la firmeza y vitalidad de la piel. Sin duda, el vino es uno de los mejores antioxidantes que puedes tomar.

4. Mantiene la línea. Combinado con una dieta equilibrada, una copa de vino al día apenas aporta unas 150 calorías, que por termogénesis son quemadas casi de inmediato. Pero además favorece la eliminación de grasa acumulada. Son ya numerosos los estudios que avalan que el consumo moderado y continuado del vino no se relaciona con un aumento del peso corporal, más bien, con un ligero descenso.

5. Antidepresivo. Varios estudios han demostrado que las personas que consumen vino a diario de manera moderada tienen menos posibilidades de sufrir depresión. De hecho, el simple hecho de consumir de esta manera "a diario y moderadamente" en sí mismo ya son prueba de un buen equilibrio mental. Además, tanto los abstemios y los bebedores esporádicos, como los bebedores excesivos, ofrecen niveles de depresión mucho más elevados que los bebedores moderados.

6. El mejor de los digestivos. Se sabe en este sentido, que el vino tiene un efecto protector contra el riesgo de úlcera gastroduodenal, gracias a la inhibición en la formación de histamina. Por tanto se puede considerar que el vino tomado antes de las comidas estimula las secreciones gástricas y, particularmente, aquellas que tienen a su cargo la digestión de las proteinas. De igual forma se ha demostrado que ciertas sustancias contenidas en el vino estimulan la secreción biliar, acelerando la digestión de grasas en el intestino delgado. Por otro lado, también ayudan a eliminar los efectos secundarios negativos, principalmente la acidez estomacal.

7. Memoria a largo plazo. El consumo diario de vino favorece la memoria a largo plazo y reduce considerablemente las posibilidades de padecer enfermedades degenerativas como Demencia, Alzhéimer o Parkinson según múltiples estudios. Pero además, los hombres que consumen una o dos copas de vino tinto al día tienen un riesgo 40 por ciento menor de sufrir un ictus isquémico, según un estudio realizado por la universidad de Harvard. Otro estudio anunciaba recientemente que una combinación de vino, chocolate negro, café o té, en cantidades moderadas, aumenta el rendimiento cognitivo, la memoria y la atención en los ancianos.

8. Prevenir y tratar el cáncer. Aunque nadie está libre de esta cruel y terrible enfermedad, los consumidores moderados de vino parten con ventaja. Son muchos los estudios rigurosos realizados por universidades y hospitales en todo el planeta que ha confirmado las propiedades preventivas del vino frente al cáncer. Desde el cáncer de pulmones, con sorprendentes hallazgos en los últimos meses, hasta cáncer de estómago, pasando por cáncer de boca, de piel, mama, próstata,... Incluso un estudio reciente italiano desveló que el consumo de vino tinto ayuda a limitar los efectos tóxicos de la radioterapia.

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