Cuando beber vino era más sano que beber agua

Redacción

Martes 24 de Junio de 2014

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El agua era considerada un foco de infecciones, mientras que el bajo contenido en alcohol de los vinos resultaba el mejor antiséptico contra las bacterias y parásitos

La historia del vino coincide con la propia historia de la humanidad, por lo que no es fácil seguirle la pista. Su historia ha estado ligada desde sus inicios a la actual civilización y el desarrollo de la cultura del vino ha sido el propio desarrollo de nuestra civilización.

Con todo, existe un momento en la historia de la humanidad en que el vino tuvo un papel fundamental en la supervivencia y desarrollo de nuestra civilización. Una época en la que beber vino era sencillamente un seguro de vida, y beber agua podría suponer la enfermedad o la muerte.

No hace mucho tiempo el vino (y las infusiones en los países orientales) eran consideradas las bebidas más sanas del mundo, incluso más que el considerado por aquel entonces 'mal sano líquido', el agua.

El agua potable es un descubrimiento reciente, si atendemos a la historia del hombre, mientras que durante siglos ha servido como vehículo de grandes epidemias y enfermedades.

Por este motivo, las sociedades de hasta mediados del siglo XVII preferían el consumo de vino, cuyo contenido en alcohol resultaba el mejor antiséptico contra las bacterias y parásitos, o bien las infusiones, que al elaborarse con agua hirviendo eliminaban cualquier tipo de microorganismo.

Además, la durabilidad del vino permitía a las gentes de antaño poder acumular provisiones de líquido para épocas de crisis o largos viajes, tanto es así que sin el vino hubiera sido imposible descubrir América ni realizar los posteriores viajes de los intrépidos navegantes y exploradores que llegaron hasta el 'Nuevo Mundo'.

Por otro lado, hay quien afirma que el vino, igual que otras bebidas alcohólicas de baja graduación que históricamente ha usado el hombre, ha ayudado ha desarrollar las civilizaciones, otorgando al hombre el espíritu imaginativo, facilitando las relaciones personales y de negocios, e incrementando la confianza en si mismo y el espíritu emprendedor.

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