Lunes 16 de Febrero de 2026
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La agricultura regenerativa se está consolidando como un modelo agroalimentario con base científica que busca equilibrar la naturaleza, las necesidades del sector agrícola y la adaptación al cambio climático. Los resultados finales del proyecto Regenera.cat, presentados en Vilafranca del Penedès, aportan nuevas evidencias sobre los beneficios de este modelo frente al convencional. Entre los hallazgos principales, el equipo ha comprobado que los alimentos producidos con técnicas regenerativas son más saludables y que el suelo gestionado de forma regenerativa puede almacenar hasta un 35% más de carbono que el convencional. Además, estos suelos absorben más agua y presentan una mayor biodiversidad.
La iniciativa ha sido liderada por el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF), gestionada por la Agencia de Gestión de Ayudas Universitarias y de Investigación (AGAUR) y financiada a través del Fondo Climático del Departamento de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica. Han participado cuatro fincas catalanas, una en cada provincia, que llevan varios años aplicando el modelo regenerativo en diferentes cultivos: huerto (Verdcamp Fruits), viñedo (Familia Torres), frutales (Pomona Fruits) y vacas de pasto (Planeses). Durante dos años se han recogido muestras y datos para comparar parcelas regenerativas y convencionales.
El análisis nutricional se ha centrado en cinco alimentos de tres de las fincas: calabazas y calabacines de Verdcamp Fruits, peras de Pomona Fruits, y leche y yogur de Planeses. Según Dolores Raigón, investigadora de la Universidad Politécnica de Valencia, hay pocos estudios que hayan evaluado la densidad nutricional de alimentos obtenidos con técnicas regenerativas. Las calabazas regenerativas presentan un contenido más elevado de minerales y antioxidantes, lo que implica una mayor aportación de nutrientes esenciales y una mejor protección frente a enfermedades. Los calabacines de producción regenerativa contienen más sólidos solubles, cenizas y proteínas, lo que se traduce en una mayor densidad nutricional. Las peras de Pomona Fruits destacan por su equilibrio en la concentración de ácidos y azúcares, el doble de capacidad antioxidante y un contenido superior de hidratos de carbono, lo que las hace más energéticas.
En el caso de la leche procedente de vacas de la finca regenerativa de Planeses, se ha detectado un índice aterogénico más bajo, lo que significa menos ácidos grasos asociados a la formación de placas en las arterias. El yogur regenerativo presenta índices aterogénicos y trombogénicos más bajos, lo que se asocia a un perfil lipídico más saludable y un menor riesgo cardiovascular.
En el análisis de suelo, las diferencias más notables se han observado en las fincas de Verdcamp Fruits y Pomona Fruits, donde la concentración de carbono es al menos un 35% mayor en los terrenos regenerativos. En la finca de Familia Torres, dedicada al viñedo, se aprecia una evolución positiva, aunque los cambios son más lentos en cultivos de secano y leñosos. La capacidad de retención de agua es al menos un 9% más alta en las parcelas regenerativas, lo que permite absorber más agua en caso de inundación y disponer de más reservas en caso de sequía. El modelo regenerativo también mantiene mejor el microclima del suelo, amortiguando la temperatura y conservando la humedad, con reducciones de hasta 3,6 grados en las temperaturas máximas del suelo durante el verano.
El estudio ha detectado una mayor diversidad de bacterias, hongos y microartrópodos en el suelo regenerativo, incluyendo especies reconocidas como biopesticidas comerciales, como Metarhizium sp., que pueden actuar como control natural de plagas.
Durante el proyecto se ha analizado también la riqueza de flores y de insectos polinizadores como abejas, mariposas y sírfidos. En los campos regenerativos de las cuatro fincas hay más variedad de flores, especialmente en los márgenes, lo que favorece la visita de insectos y mejora la producción y calidad de los cultivos. Los frutos de los rábanos utilizados como planta indicadora en los campos regenerativos contienen un 10% más de semillas, lo que indica una polinización más completa y frutos mejor formados.
El proyecto ha evaluado los costes y la producción de diferentes alimentos en las cuatro fincas: peras, verduras, uvas y leche. Los resultados finales confirman que, una vez recuperada la salud del suelo, el modelo regenerativo puede producir la misma cantidad de alimentos que el convencional y hacerlo con un coste similar o menor.
El Fondo Climático, que financia el proyecto, se nutre con el 50% de los ingresos del impuesto sobre las emisiones de CO2 de vehículos de tracción mecánica y el 20% de la recaudación del impuesto sobre instalaciones que inciden en el medio ambiente. Sonsoles Letang, directora general de Cambio Climático y Calidad Ambiental, ha subrayado que proyectos como Regenera.cat muestran que la lucha contra el cambio climático es una oportunidad para transformar el modelo productivo y hacerlo más resiliente, saludable y competitivo, y que el Fondo Climático es una herramienta clave para reinvertir los recursos de la fiscalidad ambiental en iniciativas científicas que aportan beneficios tangibles al territorio, al sector agrario y a la ciudadanía.
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