Borgoña se encamina a una vendimia de agosto por el adelanto del ciclo vegetativo

Las heladas de primavera y la evolución desigual de las parcelas condicionan la previsión de cosecha en 2026

Miércoles 20 de Mayo de 2026

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La Borgoña se prepara para una vendimia temprana en 2026, con la posibilidad de empezar en agosto. La causa principal es el avance del ciclo vegetativo tras un febrero cálido y lluvioso, que impulsó la brotación desde mediados de marzo.

Ese adelanto no ha sido uniforme. Entre mediados de marzo y los primeros días de abril, varias heladas matinales causaron daños en distintas zonas de la región. Los efectos fueron más marcados en Chablis, el Grand Auxerrois y el Châtillonnais, según el balance difundido por el sector.

La media del estadio de mitad de brotación, cuando el 50% de las yemas muestra punta verde, se situó el 28 de marzo. Esa fecha se aproxima a la de 2020, un año también muy adelantado en el calendario vitícola. Aun así, las parcelas afectadas por el frío y por los insectos que dañan las yemas presentan una evolución desigual.

Abril mantuvo temperaturas por encima de lo normal y eso aceleró aún más el crecimiento de la vegetación. En algunas parcelas aparecieron entre una y dos hojas nuevas por semana. El descenso térmico de principios de mayo ha frenado algo ese ritmo, pero los trabajos en verde ya están en marcha en buena parte del viñedo.

Los viticultores siguen pendientes de la floración, que será la siguiente fase a observar para afinar previsiones sobre la cosecha. Por ahora, la campaña avanza con rapidez y con diferencias claras entre parcelas, una situación que puede condicionar tanto el calendario como el volumen final de uva.

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