Lunes 01 de Junio de 2026
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El Gobierno de Georgia ha abierto por primera vez la bodega vinculada a Iósif Stalin en Tiflis y prepara la subasta de unas 40.000 botellas para financiar una escuela de enología en el país. La colección, que ahora pertenece al Estado georgiano, reúne vinos raros, sobre todo georgianos y franceses, y algunas piezas datan de comienzos del siglo XIX.
La estancia presenta telarañas en el techo, poca luz y polvo acumulado. En ese espacio se conservan botellas que pasaron por manos de Stalin y, antes, por la colección de los Romanov, la familia imperial rusa. Según la información difundida por Reuters, el Ejecutivo georgiano quiere usar esta apertura para dar salida a un patrimonio que mezcla memoria soviética, herencia imperial rusa y tradición vinícola local.
Georgia reivindica además su papel como uno de los lugares más antiguos ligados al vino. En su territorio se han hallado restos arqueológicos con una antigüedad de al menos 8.000 años. El país cuenta con unas 500 variedades autóctonas, entre ellas Rkhasiteli, Saperavi, Mtsvani y Alenadrouli. Esta última se usa para elaborar el Khvanchkara, el tinto que Stalin prefería.
La colección incluye también botellas procedentes de fincas conocidas de Burdeos que pertenecieron al zar Alejandro III y a su hijo Nicolás II. Tras la Revolución rusa de 1917, los soviéticos incautaron esa colección imperial y Stalin pasó a custodiarla. Con el tiempo, fue sumando sus vinos georgianos favoritos.
La apertura del recinto ha atraído ya a coleccionistas extranjeros llegados a Tiflis desde distintos países. El Gobierno georgiano quiere que la futura escuela forme profesionales del sector y refuerce la proyección del vino del país en el mercado internacional.
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