Miércoles 22 de Julio de 2026
El Gobierno francés ha detallado en la Asamblea Nacional las medidas que mantiene para responder a la crisis de la viticultura, con un paquete que combina apoyo presupuestario, promoción exterior y cambios regulatorios para ajustar la oferta y facilitar las ventas fuera de Francia.
La respuesta oficial, publicada este martes, 21 de julio, contesta a una pregunta escrita de la diputada Julie Lechanteux, del departamento de Var, que había pedido explicaciones sobre la situación de la viticultura en esa zona. La parlamentaria advertía de una caída de las exportaciones, un descenso del consumo interno, daños ligados al clima y una presión añadida por las tensiones comerciales internacionales.
En su escrito, Lechanteux afirmaba que en 2026 las exportaciones de vinos y espirituosos a Estados Unidos, uno de los principales mercados para las producciones de Var, habían bajado un 21%. También situaba en el 20% el retroceso de los envíos a China. A su juicio, esa situación está reduciendo márgenes, tensionando la tesorería de las explotaciones, elevando los stocks sin vender y empujando al arranque de viñedo para reducir la sobreproducción.
El Ejecutivo responde que es plenamente consciente de las dificultades de la rama vitivinícola francesa y atribuye esa situación a varios factores: la bajada estructural del consumo en el mercado interior, el cambio climático, las incertidumbres geopolíticas y comerciales y las amenazas sanitarias. Por ese motivo, considera esencial reforzar la promoción del vino y los espirituosos para conservar el acceso a los mercados tradicionales y abrir otros nuevos.
El Gobierno francés sostiene que los acuerdos comerciales cerrados en fechas recientes permiten afianzar alianzas estratégicas y abrir nuevas salidas exteriores para las empresas del país. En materia de promoción, añade que ha puesto en marcha con los profesionales del sector una “caja de herramientas” operativa a través de los programas agrupados bajo la marca TasteFrance, dirigidos tanto a empresas como a consumidores.
Más allá del apoyo a la exportación, el Ejecutivo cifra en más de 1.000 millones de euros los fondos públicos movilizados desde 2020 para la rama vitivinícola. Esa cantidad incluye medidas coyunturales, como destilación, almacenamiento privado, fondos de urgencia y exoneraciones de cotizaciones sociales y patronales, además de medidas estructurales como el arranque. A ello suma 270 millones de euros anuales en fondos europeos que recibe el sector para acciones sobre el viñedo, las estructuras de vinificación y la apertura de mercados exteriores.
El Gobierno recuerda además que el 24 de noviembre de 2025 anunció un nuevo plan excepcional elaborado con las organizaciones profesionales. Ese plan combina destilación de crisis financiada con créditos de la reserva europea de crisis solicitados por Francia, continuidad en la reducción del potencial vitícola, préstamos y alivios de cargas con cargo a fondos nacionales.
En su pregunta parlamentaria, Lechanteux citaba también una dotación de 130 millones de euros dedicada al arranque de viñas, aunque consideraba que esa ayuda era insuficiente ante una crisis que definía como estructural. La diputada pedía acciones diplomáticas y comerciales para reabrir y asegurar mercados exteriores, ayudas específicas para los productores y una estrategia a largo plazo para recuperar la capacidad económica del viñedo francés.
La respuesta del Ejecutivo pone también el foco en el llamado “paquet vin”, el marco europeo revisado para el sector. Francia valora varios cambios obtenidos en esa negociación. Entre ellos figura la ampliación de 5 a 13 años del periodo de validez de las autorizaciones de replantación, la supresión de sanciones cuando esas autorizaciones no se utilicen y nuevas modalidades para proteger viñedos no mixtos. A juicio del Gobierno, ese conjunto da más margen para gestionar con mayor eficacia la oferta disponible junto a herramientas ya existentes, como los rendimientos anuales y otras medidas de regulación.
También menciona simplificaciones en materia de etiquetado tanto dentro del mercado europeo como en terceros países. El Ejecutivo considera que esos cambios pueden mejorar la capacidad comercial del sector en el exterior. Para el negocio de bebidas, estas decisiones tienen un efecto potencial directo: marcan cómo se financian inversiones, cómo se ajusta la producción y qué mercados reciben prioridad en promoción internacional, tanto para bodegas como para operadores vinculados a vinos y espirituosos.
El Gobierno añade que las conferencias sobre soberanía lanzadas por la ministra de Agricultura sirven para construir una visión a diez años sobre la estrategia del sector vitícola francés. Con ello busca dar un marco más estable a una actividad que sigue afectada por la caída del consumo interno y por la presión sobre sus ventas internacionales.