La piramidación genética no siempre protege mejor a la vid frente al mildiu

Un estudio cuestiona que sumar genes de resistencia garantice variedades más eficaces y estables en el viñedo

Martes 02 de Junio de 2026

Un estudio difundido por VVQ – Vigne, Vini & Qualità advierte de que no todas las combinaciones de genes de resistencia al mildiu en la vid mejoran la protección de la planta. La investigación se centra en la llamada piramidación genética, una técnica que consiste en reunir varios genes de resistencia en una misma variedad para intentar reforzar su defensa frente a la enfermedad.

El trabajo apunta a que sumar genes no garantiza siempre un efecto mejor. En algunos casos, la combinación puede no aportar el nivel de protección esperado y obliga a revisar cómo se diseñan los programas de mejora genética en viticultura. El objetivo de estas líneas de investigación es obtener variedades más resistentes y reducir el uso de fitosanitarios en el viñedo.

La peronospora, o mildiu, sigue siendo una de las enfermedades más vigiladas en el cultivo de la vid por el daño que puede causar en hojas y racimos. Por eso, la selección de variedades resistentes se ha convertido en una vía de trabajo para centros de investigación y viveros que buscan materiales más adaptados a un manejo con menos tratamientos.

La piramidación de genes se usa desde hace años en distintos cultivos como una forma de aumentar la durabilidad de la resistencia. Sin embargo, este nuevo aviso recuerda que el resultado depende de cómo interactúan esos genes entre sí y con la presión real de la enfermedad en campo. No basta con acumularlos; también importa su funcionamiento conjunto.

Para el sector vitivinícola, esta información tiene interés directo porque afecta a las decisiones sobre nuevas plantaciones y a los programas de mejora varietal. Las variedades resistentes han ganado espacio en varias zonas productoras por su utilidad para reducir tratamientos y facilitar un manejo más sostenible del viñedo, pero los resultados no son uniformes en todos los casos.

La investigación también refuerza la idea de que cada nueva variedad debe evaluarse con ensayos largos y bajo distintas condiciones agronómicas. Solo así se puede saber si una combinación genética ofrece una protección real y estable frente al mildiu o si necesita ajustes antes de llegar al mercado.

En un momento en que bodegas, viveristas y centros técnicos buscan materiales más resistentes para responder a las exigencias del campo y a las restricciones sobre productos fitosanitarios, este tipo de estudios ayuda a afinar la selección genética y a evitar expectativas que luego no se cumplen en parcela.