Martes 26 de Mayo de 2026
Viveros Hernandorena ha iniciado junto al Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CIDE, CSIC-UV-GVA) un proyecto de investigación financiado al 100% por la empresa para estudiar cómo afectan el riego deficitario, el estrés hídrico y la salinidad al algarrobo. La iniciativa se presenta desde Benimodo (Valencia) y forma parte de la estrategia Carob Tree Project, con la que la compañía trabaja desde 2011 para profesionalizar este cultivo mediante la mejora del material vegetal, la modernización del manejo agronómico y la generación de conocimiento técnico.
La empresa explica que su objetivo es trasladar conocimiento riguroso al sector y acelerar la modernización de un cultivo que despierta interés agronómico y económico. Hernandorena sostiene que, durante más de una década, ha centrado sus esfuerzos en resolver los principales problemas del algarrobo. Primero, en estabilizar la producción de planta injertada, que ahora alcanza un 60-65% de éxito. Después, en evaluar en sus 3 hectáreas de fincas experimentales distintos tipos de planta, fechas de plantación, poda, riego, nutrición y control de plagas.
Fernando Hernandorena Ribas, gerente de la empresa, afirma que esos ensayos han permitido avanzar hacia un modelo de cultivo más intensivo y profesional, pero también han puesto de manifiesto la necesidad de profundizar en el manejo hídrico para lograr producciones plenamente rentables. Según añade, tras más de una década de avances en la producción de planta injertada y en el manejo del cultivo, la empresa da ahora un paso decisivo al promover investigación científica específica sobre las necesidades de agua del algarrobo y su comportamiento en escenarios de estrés.
Las fincas experimentales de Hernandorena alcanzan producciones en torno a las 10 toneladas por hectárea, pero el objetivo es llegar a 15 Tn/ha. Para acercarse a esa cifra, la empresa considera necesario conocer con precisión cómo responde el algarrobo al riego deficitario, al estrés hídrico y a la salinidad. Ese es el eje del trabajo que se ha puesto en marcha con el CIDE.
El proyecto está dirigido por Juan Miguel Ramírez Cuesta, investigador del CSIC en el CIDE, y cuenta con la participación de Diego Intrigliolo Molina, actual director del centro. Ambos encabezan el estudio con el fin de definir estrategias de manejo hídrico y elección varietal que permitan maximizar la producción y la eficiencia en el uso del agua. En la investigación colabora además la Universidad de Bari, en Italia, con la participación de los profesores Camposeo y Maldera, lo que amplía el alcance internacional de los resultados que se esperan obtener.
Intrigliolo explica que el interés científico es claro. Aunque el algarrobo es un cultivo tolerante a la sequía, cuando se cultiva de manera intensiva tiene unos requerimientos hídricos determinados, un aspecto que, según señala, no se ha estudiado en profundidad hasta ahora. El estudio a largo plazo se articula en tres líneas principales: determinar las necesidades hídricas del algarrobo en cultivo profesional mediante funciones de producción que permitan identificar el óptimo agronómico y económico; evaluar la respuesta del cultivo al riego deficitario para diseñar estrategias de intensificación sostenible; y estudiar la tolerancia a la salinidad en variedades y portainjertos, un punto clave en zonas donde la limitación no es solo la cantidad de agua, sino también su calidad.
El proyecto comenzó en marzo y combina una primera etapa de ensayos en condiciones controladas con una segunda fase de validación en condiciones de cultivo comercial en campo. En esta fase inicial, el equipo del CIDE ha establecido plantaciones experimentales para evaluar la respuesta fisiológica de distintas variedades y portainjertos frente a diferentes regímenes de riego y niveles de salinidad. Intrigliolo señala que, aunque el trabajo está en sus primeras fases, ya se aprecia que no todas las variedades y portainjertos se comportan igual ante una restricción hídrica.
Esa información permitirá orientar al agricultor hacia el material vegetal más adecuado según la disponibilidad de agua en cada zona. En paralelo, el CIDE y Viveros Hernandorena preparan la siguiente etapa del estudio, que se desarrollará en parcelas adultas de la empresa, donde los árboles ya tienen un desarrollo suficiente para evaluar la respuesta del cultivo en condiciones reales.
Hernandorena subraya que todo este conocimiento permitirá ofrecer recomendaciones técnicas basadas en evidencia científica, un paso que la empresa considera un cambio de modelo en el sector viverista. Además de proporcionar una planta de calidad, la compañía quiere transferir conocimiento al agricultor. El proyecto, liderado y financiado íntegramente por Viveros Hernandorena, refuerza esa apuesta por generar y trasladar conocimiento técnico para profesionalizar el cultivo del algarrobo.
Con esta línea de trabajo, la empresa avanza en su objetivo de consolidar un modelo de cultivo moderno, eficiente y rentable, y sitúa al algarrobo como una alternativa sólida para las zonas mediterráneas. Viveros Hernandorena está especializado en plantas frutales, entre las que figuran el kaki, frutales de hueso, almendro, granado, kiwi, higuera y algarrobo. Cuenta con un amplio catálogo varietal, con patrones y variedades certificadas, y está dirigido actualmente por la tercera generación. La compañía basa su crecimiento en su apuesta por el I+D+i en sus sistemas de producción de planta, a través de estudios y ensayos dirigidos por su propio equipo técnico en colaboración con centros de investigación varietal.