Tanzania asume el liderazgo mundial en la revisión del etiquetado internacional del alcohol

El encargo del Codex Alimentarius sorprende por la falta de tradición científica del país africano y la oposición de Estados Unidos

Jueves 26 de Marzo de 2026

El debate sobre el etiquetado de bebidas alcohólicas ha vuelto a la agenda internacional tras la decisión de la Comisión del Codex Alimentarius de encargar a Tanzania la elaboración de un informe sobre posibles nuevas normas para el etiquetado de alcohol. El Codex Alimentarius, creado en 1961 por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), tiene como objetivo establecer estándares internacionales para alimentos, con el fin de proteger la salud pública y facilitar el comercio entre países.

Hasta ahora, el Codex ha funcionado como un organismo técnico, compuesto principalmente por científicos y expertos en seguridad alimentaria. Sus recomendaciones no son obligatorias, pero muchos países las adoptan como base para su propia legislación. El proceso habitual requiere que los Estados miembros propongan y redacten los documentos técnicos, que luego se someten a consenso.

En 2017, algunos países sugirieron que el Codex debía revisar las normas sobre el etiquetado del alcohol. Rusia se ofreció a liderar este trabajo y presentó un estudio detallado con varias opciones, desde mantener la situación actual hasta modificar completamente los estándares existentes. Sin embargo, tras el inicio del conflicto en Ucrania y las sanciones internacionales contra Rusia, su propuesta fue apartada y ningún otro país mostró interés inmediato en asumir esta tarea.

La OMS, preocupada por los efectos del consumo de alcohol en la salud pública, envió en abril de 2024 una carta al Codex solicitando que se retome el asunto. En ese documento, la OMS subraya que el etanol es una sustancia tóxica y psicoactiva, responsable de millones de muertes cada año. Sin embargo, para que el Codex pueda avanzar en cualquier nueva regulación, es necesario que un Estado miembro asuma formalmente la responsabilidad de elaborar un informe técnico.

En octubre de 2024, Tanzania comunicó su disposición a liderar este trabajo. Este hecho ha generado sorpresa entre algunos sectores internacionales debido a que Tanzania no es conocida por su peso científico ni por su tradición en investigación alimentaria o vitivinícola. Según datos recientes, Tanzania ocupa posiciones bajas en índices internacionales de innovación y ciencia. Además, enfrenta problemas internos como la pobreza y enfermedades endémicas como la malaria.

A pesar de estas circunstancias, Tanzania ha asumido oficialmente el encargo y está elaborando un informe sobre posibles nuevas normas para el etiquetado internacional del alcohol. La OMS respalda esta iniciativa y mantiene su postura sobre los riesgos asociados al consumo de bebidas alcohólicas. Por su parte, organizaciones como Movendi —un grupo internacional con raíces en los movimientos antialcohol del siglo XIX— continúan promoviendo políticas restrictivas sobre el consumo de alcohol.

Estados Unidos ha manifestado su oposición a que el Codex avance hacia nuevas regulaciones sobre el etiquetado del alcohol. En noviembre de 2024, durante la administración Biden, Estados Unidos envió una objeción formal argumentando que no existe consenso entre los Estados miembros ni interés suficiente para priorizar este asunto dentro del Codex. Además, subraya que cada país ya cuenta con sus propias normativas y que imponer estándares internacionales podría generar confusión e interferir con las diferencias culturales existentes respecto al consumo de alcohol.

Representantes del sector vinícola y de bebidas espirituosas estadounidenses han expresado preocupación ante la posibilidad de que nuevas normas internacionales puedan afectar al comercio exterior si otros países deciden adoptar regulaciones más estrictas basadas en las recomendaciones del Codex. Según Amanda Berger, vicepresidenta sénior del Distilled Spirits Council of the United States (DISCUS), cualquier nuevo estándar podría provocar incertidumbre en los mercados internacionales y dificultar las exportaciones estadounidenses.

El Instituto del Vino también ha señalado que las actuales normas del Codex ya cubren adecuadamente el etiquetado del alcohol y considera innecesario abrir un nuevo proceso regulatorio. Recuerdan que propuestas similares presentadas en 2017 y 2024 no prosperaron precisamente por falta de apoyo entre los Estados miembros.

El proceso dentro del Codex suele ser lento y requiere consenso entre todos los países participantes. Aunque Estados Unidos ya no forma parte de la OMS desde hace unos años, sigue siendo miembro activo del Codex Alimentarius y puede influir en las decisiones finales mediante objeciones formales o negociaciones técnicas.

Por ahora, Tanzania continúa trabajando en su informe técnico bajo supervisión internacional. El resultado podría influir en futuras regulaciones sobre el etiquetado del alcohol a nivel mundial si logra reunir suficiente apoyo entre los países miembros del Codex Alimentarius.

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