Miércoles 25 de Febrero de 2026
El sector del vino de alta gama atraviesa un periodo complicado. Los datos y las opiniones de profesionales del sector muestran una caída en las ventas y una reducción en el interés de los compradores, especialmente en los mercados tradicionales. Un comprador de una gran distribuidora pública europea ha explicado que hace cuatro o cinco años vendían más de 20 cajas del vino principal de uno de los productores más conocidos de Italia, mientras que en 2025 solo han vendido cuatro botellas. Esta situación refleja la tendencia general del mercado.
El índice Liv-Ex 50, que mide la evolución de los precios de los vinos más reconocidos, ha bajado más del 16% en los últimos cinco años. Este descenso se atribuye a la situación económica internacional y a la incertidumbre política. Sin embargo, si se observa el comportamiento en periodos más cortos, la caída es menor: el índice ha bajado un 3,6% en el último año y se mantiene estable desde principios de año. Aunque es pronto para saber si esto indica un cambio de tendencia, algunos expertos consideran que puede ser una señal positiva.
Durante la pandemia, el consumo de vino no se detuvo. Al contrario, muchas personas compraron más vino para disfrutar en casa. El mercado vivió un aumento similar al experimentado por otros productos de lujo y arte. Justin Knock MW, fundador de Elevage Wines, señala que los consumidores siguen bebiendo vino de alta gama, pero compran menos porque acumularon grandes cantidades durante ese periodo. Mick O'Connell MW, responsable del área de vinos en Bonhams para Reino Unido y Europa, coincide con esta visión y añade que muchos coleccionistas tienen ahora grandes reservas adquiridas a precios altos en los últimos años. Esto dificulta la rotación necesaria para mantener la liquidez en el mercado.
El análisis del índice Liv-Ex 100 muestra una situación diferente a la del Liv-Ex 50. Este índice incluye vinos de regiones como Borgoña, Champaña y Toscana, además de Burdeos. En los últimos cinco años se ha mantenido estable y presenta una ligera subida desde principios de año. Esto sugiere que el interés por otras regiones está creciendo y que el mercado no depende tanto de Burdeos como antes.
Maureen Downey, asesora privada en Estados Unidos, observa que algunos nuevos coleccionistas prefieren diversificar sus compras. Aunque muchos siguen interesados en Borgoña, buscan referencias distintas a las más conocidas y también adquieren vinos de Champaña, Piamonte o Toscana. Esta tendencia se repite entre compradores europeos, asiáticos y norteamericanos.
Mick O'Connell considera que el vino se ha convertido en un activo internacional y que tanto los orígenes como los compradores son cada vez más variados. Ahora es habitual ver ventas a clientes en Hong Kong, Nueva York, Zúrich o Londres dentro de una misma operación. Esta diversificación aporta mayor liquidez y transparencia al sector.
Algunos expertos señalan también un interés creciente por regiones menos tradicionales y variedades poco habituales. Justin Knock menciona ejemplos como Assyrtiko (Grecia), Etna Bianco y Rosso (Italia), Soave (Italia) o ciertos vinos australianos elegantes. El aumento del precio de estos vinos puede influir en su atractivo para los coleccionistas.
Sarah Abbott MW, directora del grupo Swirl, subraya que el valor del vino de alta gama no reside solo en su calidad sino también en la experiencia compartida al disfrutarlo con otras personas. Esta dimensión social sigue siendo uno de los principales motores del mercado.
A pesar de las dificultades actuales, varios indicadores sugieren que existen oportunidades para quienes buscan nuevas regiones o estilos diferentes. El sector afronta obstáculos importantes pero muestra capacidad para adaptarse a las nuevas circunstancias económicas y a las preferencias cambiantes de los consumidores internacionales.