El valor del mercado del vino italiano crece pese a la caída del consumo y apuesta por la calidad

Miércoles 17 de Diciembre de 2025

La “premiumización” y la sostenibilidad impulsan el sector, mientras los vinos de alta gama ganan terreno en mercados internacionales

El informe presentado este miércoles, 17 de diciembre, por la asociación Vinarius en Roma señala que el mercado del vino en Italia está experimentando una transformación importante. Según los datos recogidos por la red de enotecas asociadas, el consumo en volumen ha disminuido durante este año, pero el valor total del mercado ha aumentado. Este cambio se debe a que los consumidores compran menos botellas, pero optan por vinos de mayor calidad y con una identidad más marcada.

El proceso conocido como “premiumización” se sitúa en el centro de esta evolución. Los compradores buscan productos que reflejen la historia, la zona de origen y las características propias de cada región. Las denominaciones ya no se ven solo como etiquetas, sino como elementos que cuentan una historia y ponen en valor la tradición y la singularidad de cada vino.

Junto a los vinos tintos tradicionales, los blancos, rosados y espumosos elaborados con métodos clásicos han ganado terreno. Estos vinos se valoran por su frescura y su capacidad para acompañar diferentes tipos de gastronomía. Además, los vinos con menor graduación alcohólica están atrayendo a un público más joven, que muestra interés por opciones más ligeras y fáciles de beber.

La sostenibilidad es otro aspecto relevante que ha alcanzado un nivel avanzado. El informe indica que el mercado favorece las prácticas sostenibles comprobables, como las certificaciones oficiales, la trazabilidad y el uso de envases respetuosos con el medio ambiente. Las acciones superficiales relacionadas con la sostenibilidad pierden fuerza frente a iniciativas concretas y medibles.

En cuanto a los canales de venta, se observa una integración entre las ventas directas al consumidor y el enoturismo. Las bodegas combinan la venta directa con experiencias en sus instalaciones, clubes de vino y contenidos digitales para mantener una relación cercana con sus clientes. Este modelo permite fidelizar al consumidor final y crear vínculos duraderos.

El sector muestra una polarización clara: los vinos premium mantienen su posición en el mercado, mientras que los productos básicos deben renovar su imagen y su forma de comunicarse para seguir siendo competitivos. A nivel industrial, se está produciendo una concentración entre los grandes grupos empresariales, que refuerzan su presencia tanto dentro como fuera del país. Al mismo tiempo, surgen pequeñas producciones artesanales muy ligadas al territorio que encuentran su espacio en nichos de alto valor.

En el ámbito internacional, los mercados fuera de la Unión Europea —como Estados Unidos, Canadá, Corea del Sur y Japón— impulsan la demanda de vinos italianos de alta gama. Esta tendencia contribuye al crecimiento del sector y refuerza la imagen del vino italiano en el exterior.

El informe también menciona el reciente reconocimiento de la cocina italiana como Patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad por parte de la UNESCO. Este hecho pone en valor la cultura gastronómica italiana y refuerza el vínculo entre vino, gastronomía y territorio. Según Vinarius, este reconocimiento internacional confirma el papel central del vino italiano como parte fundamental del patrimonio cultural compartido.

La asociación concluye que el sector vitivinícola italiano se encuentra ante un momento de cambio profundo. Los modelos productivos, comerciales y comunicativos están evolucionando para adaptarse a las nuevas demandas del mercado y a las expectativas de los consumidores actuales.