Jueves 03 de Septiembre de 2026
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Rusia destruyó durante la noche del 1 al 2 de septiembre el nuevo almacén central de Okwine y Wine Hunters en Kiev, apenas dos meses después de que otro ataque ruso arrasara la anterior instalación logística de las dos empresas. La compañía confirmó que ninguno de sus empleados resultó herido, mientras continúa evaluando las pérdidas materiales provocadas por este segundo golpe contra uno de los principales operadores ucranianos de distribución de vino y bebidas alcohólicas.
El almacén funcionaba como centro de operaciones para Okwine, una de las mayores cadenas especializadas en vino de Ucrania, y para Wine Hunters, empresa dedicada a la importación y distribución de bebidas y productos alimentarios. Gambero Rosso presentó la instalación como el mayor almacén de vino del país y señaló que el ataque llegó cuando las compañías apenas habían comenzado a recuperar existencias y reorganizar sus operaciones tras la destrucción sufrida a comienzos de julio.
La propia empresa explicó que el nuevo centro había sido destruido cuando todavía estaba recuperándose del primer ataque. El anterior almacén central quedó arrasado durante la noche del 1 al 2 de julio por el impacto directo de un misil ruso. Después de aquella destrucción, Okwine mantuvo abiertas sus tiendas y comenzó a reconstruir su sistema de abastecimiento, incorporar mercancía y preparar de nuevo sus existencias. Dos meses después, el nuevo centro utilizado para esa recuperación ha quedado también destruido.
Las primeras estimaciones económicas conocidas este jueves 3 de septiembre permiten medir mejor el alcance de los daños. Okwine y Wine Hunters calculan que las pérdidas acumuladas por los dos ataques superan ya los 600 millones de grivnas, según informó Forbes Ukraine citando al servicio de prensa de la empresa. La valoración todavía no es definitiva porque incluye tanto la mercancía destruida como las necesidades derivadas de reconstruir la logística. Las compañías trabajan ahora para mantener el abastecimiento de las tiendas de Okwine, establecimientos de hostelería y otros clientes minoristas.
El volumen económico de Wine Hunters permite apreciar la dimensión empresarial de la operación dañada. La distribuidora cerró 2025 con una facturación de 2.300 millones de grivnas, un 52,9% más que el año anterior, según datos de YouControl recogidos por Forbes Ukraine. Okwine, por su parte, dispone de una extensa red comercial en el país. La Asociación de Minoristas de Ucrania había cifrado su presencia en más de 30.000 metros cuadrados de superficie comercial repartidos por 17 regiones y 33 localidades, con contratos con más de 170 propietarios de inmuebles.
La pérdida del almacén obliga de nuevo a las dos empresas a reorganizar una actividad especialmente dependiente de la disponibilidad de existencias. La distribución de vino necesita recibir las importaciones, almacenarlas, preparar pedidos y enviarlos de manera continua hacia tiendas, restaurantes y otros clientes. Además, la variedad de referencias, añadas, procedencias y niveles de precio hace que reconstruir un inventario de este tipo requiera nuevas compras y entradas sucesivas de mercancía, además de espacio suficiente para conservarla y gestionar su expedición.
El ataque se produce durante una oleada rusa contra instalaciones comerciales y logísticas ucranianas. Reuters informó a finales de agosto de fuertes daños en almacenes de alimentos, centros de clasificación, supermercados y otras instalaciones civiles. El ministro ucraniano de Política Agraria y Alimentación, Taras Vysotskyi, señaló entonces que alrededor del 90% de la infraestructura logística alimentaria gestionada por las cadenas minoristas había sido destruida, aunque aseguró que el sistema comercial continuaba suministrando alimentos a la población.
El sector de las bebidas ya había sufrido otros ataques durante el verano. En la noche del 18 al 19 de julio, ocho misiles balísticos rusos alcanzaron el principal almacén de productos de Winetime y lo destruyeron por completo. Las primeras estimaciones situaron en unos 300 millones de grivnas el valor de las existencias perdidas. Tampoco se registraron heridos en aquella instalación.
Para Okwine y Wine Hunters, la coincidencia temporal resulta especialmente dura: ambos ataques se produjeron durante la noche del día 1 al 2, primero en julio y ahora en septiembre. La empresa explicó tras el segundo bombardeo que apenas había comenzado a recuperarse de la primera destrucción, incorporar nuevos productos y volver a planificar su actividad. Pese a ello, mantiene como prioridad restablecer las entregas y sostener el funcionamiento de su red comercial.
La destrucción vuelve a trasladar el problema desde el lugar del ataque hacia toda la cadena comercial. Los importadores necesitan espacios donde recibir y conservar las mercancías que llegan al país, mientras que las tiendas dependen de entregas periódicas para mantener su surtido. Cuando desaparece un centro que concentra buena parte de esas operaciones, las empresas deben recurrir a otros almacenes, redistribuir las existencias disponibles y modificar rutas de transporte en un mercado en el que la infraestructura logística lleva años sometida a los efectos de la guerra.
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