Francia recorta la compra de Domaine Damoy por Roederer para frenar la concentración de viñedo

La operación en Borgoña deja 3 hectáreas bajo arrendamiento supervisado tras la intervención de la prefectura de Côte-d’Or

lunes 31 de agosto de 2026

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Francia recorta la compra de Domaine Damoy por Roederer para frenar la concentración de viñedo

La compra del Domaine Damoy, en Gevrey-Chambertin, por parte de Roederer se ha cerrado con condiciones impuestas por la Administración francesa para limitar la concentración de tierra agrícola. La prefectura de Côte-d’Or, apoyándose en la ley Sempastous, aprobada en 2021, no aceptaba autorizar al nuevo propietario la explotación de la totalidad de las viñas incluidas en la operación, por lo que exigió una renuncia parcial.

Esa intervención pública ha rebajado el alcance inicial de la adquisición. Thiébault Huber, presidente de la Confederación de Denominaciones y Viticultores de Borgoña (CAVB), explica que su organización pidió que esa corrección permitiera liberar una cuarta parte del dominio, incluida una pequeña parte de grands crus. Finalmente, añade, las peticiones del sector fueron atendidas en todas las viñas de la categoría village, un total de 3 hectáreas.

Esas 3 hectáreas quedarán en arrendamiento bajo la tutela de la Safer, el organismo francés que interviene en operaciones de suelo rural. Huber afirma además que mantuvo contacto directo con Frédéric Rouzaud, director general de Roederer, y que ambas partes trabajaron “con buena inteligencia” para encauzar la operación. El dirigente de la CAVB sostiene que el objetivo no era impedir la llegada de grandes grupos o familias con capacidad inversora a Borgoña, sino encontrar acuerdos que evitaran una concentración excesiva en una zona con un mercado de tierra muy tensionado.

Huber recuerda, en ese sentido, que Roederer dispone ya de 980 hectáreas. Como parte de los ajustes ligados a esta compra, el presidente de la CAVB señala que el grupo también se desprende de 4 hectáreas de viñedo en Champaña, de alrededor de diez más en Burdeos y de una pequeña superficie en Bandol.

La organización profesional borgoñona valora otro aspecto de la operación: el precio pactado por la tierra. Huber asegura que la transacción se ha hecho con una valoración “dentro de los márgenes”, e incluso por debajo de algunas ventas anteriores en Borgoña. Para el sector, ese punto tiene una lectura clara. Un precio excesivo en una finca de este tipo puede empujar al alza las referencias del mercado y complicar después las sucesiones familiares por su impacto fiscal.

Ese temor lleva años presente en Borgoña, donde la entrada de inversores externos ha ganado peso durante la última quincena de años. La CAVB considera que los instrumentos legales puestos en marcha para proteger los dominios familiares empiezan a dar resultado, al menos a la hora de poner límites a determinadas operaciones y de corregir su dimensión final.

El Domaine Damoy cuenta con unas diez hectáreas de viñedo, de las que 8 corresponden a grands crus. La mayor parte de esa superficie se encuentra en Chambertin Clos de Bèze, aunque la propiedad incluye también parcelas en Chapelle-Chambertin y Chambertin. Se trata, por tanto, de una explotación pequeña en tamaño, pero con una presencia muy alta de viñas de máximo rango en una de las zonas más cotizadas de Borgoña.

La intervención administrativa en esta venta refleja hasta qué punto las autoridades francesas y las organizaciones del sector vigilan ya las transmisiones de fincas en las regiones más caras del viñedo. En este caso, la operación no se ha bloqueado, pero sí ha sido modificada para reducir la superficie que quedará bajo control del comprador y para mantener parte de la tierra dentro de un esquema de arrendamiento supervisado.

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