Miércoles 22 de Julio de 2026
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Un estudio publicado este martes, 21 de julio, en la revista científica OENO One concluye que eliminar los cultivos de servicio en el viñedo en torno al desborre y hacerlo con siega seguida de labor superficial reduce la competencia por agua con la vid sin penalizar la producción. El trabajo se basa en un ensayo de tres años, entre 2022 y 2024, en siete explotaciones comerciales del sur de Francia.
La investigación la firman Candice Lescop, Nicolas Dubreil, Anaïs Berneau, Morgane Maitrejean, Meili Baragatti y Léo Garcia. El equipo analizó distintas formas de terminar cubiertas vegetales sembradas entre filas en viñedos de los departamentos franceses de Hérault, Aude y Pirineos Orientales, todos ellos en un clima mediterráneo marcado por veranos secos y episodios de lluvia intensa.
Los autores recuerdan que estas cubiertas aportan servicios agronómicos y ambientales: ayudan a reducir la erosión, mejoran la infiltración del agua, favorecen la biodiversidad y pueden contribuir al carbono orgánico del suelo. Pero también pueden competir con la vid por agua y nitrógeno, un problema especialmente sensible en zonas secas.
El ensayo comparó cinco tratamientos: suelo desnudo con laboreo como control y cuatro estrategias con cultivos de servicio según el momento y el método de terminación. Se probaron dos fechas, una temprana alrededor del desborre y otra tardía cerca de un mes después, y dos métodos, siega más labor superficial o rodillo cuchilla. En las parcelas con laboreo, la siega se hacía antes para mejorar la eliminación de la cubierta.
Durante tres campañas, los investigadores siguieron la biomasa de las cubiertas, la temperatura superficial del suelo y su potencial hídrico entre filas. También midieron varios indicadores en la vid: componentes del rendimiento, peso de poda, crecimiento de ápices, δ13C, nitrógeno asimilable por levaduras en mosto, azúcar y pH.
La principal conclusión es que la terminación temprana con labor superficial no provocó estrés hídrico en la vid ni pérdidas de producción frente a las otras estrategias estudiadas. Por el contrario, las terminaciones tardías y el uso del rodillo se asociaron a menos rendimiento, menos racimos, menor peso de baya y menos vigor.
Los autores señalan que, en un escenario mediterráneo y en años secos, esa opción temprana con laboreo superficial aparece como la vía más adecuada para limitar la competencia hídrica y conservar tanto el rendimiento como el vigor del viñedo. El trabajo añade además que esta gestión también modula el mosto, con menores niveles de nitrógeno asimilable por levaduras.
El estudio se desarrolló en siete parcelas comerciales con manejo ecológico. La mayor parte estaban plantadas con Syrah, salvo una parcela de Cariñena y otra de Garnacha. Las fincas presentaban situaciones distintas de suelo, relieve y manejo. Dos parcelas recibían riego: una con 100mm por campaña entre mayo y agosto y otra con 156mm en ese mismo periodo. El resto no tenía riego.
Las campañas analizadas fueron secas respecto a la media regional de 30 años. La precipitación anual media del periodo experimental quedó por debajo de esa referencia en las tres temporadas estudiadas, con déficits de 47mm en 2021-2022, 227mm en 2022-2023 y 195mm en 2023-2024.
Los cultivos sembrados entre filas eran mezclas formadas por leguminosas, gramíneas y crucíferas. Su composición exacta cambió según la parcela y el año porque dependía de las decisiones de cada viticultor. Esa variabilidad forma parte del diseño del trabajo, planteado directamente en explotaciones comerciales para medir el efecto real de estas prácticas fuera de condiciones experimentales cerradas.
El equipo también recuerda que uno de los frenos a la adopción de estas cubiertas es precisamente el temor a perder agua o nitrógeno para la vid. En Languedoc, citan los autores, el 43% del viñedo está asociado a cultivos de servicio frente al 64% del conjunto de Francia.
Para el sector del vino, estos resultados pueden tener una aplicación directa en zonas secas porque ayudan a ajustar el manejo del viñedo con un doble objetivo: mantener producción y vigor sin renunciar a los beneficios agronómicos de las cubiertas. También pueden influir en parámetros del mosto que afectan al trabajo posterior en bodega, como el nitrógeno disponible para las levaduras durante la fermentación.
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