Miércoles 15 de Julio de 2026
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Australia cerró la vendimia de 2026 con 1,27 millones de toneladas de uva para vino, la cifra más baja en más de 25 años, según el Informe Nacional de Vendimia 2026 difundido este miércoles, 15 de julio, por Wine Australia. El volumen triturado cayó en 300.000 toneladas respecto a 2025, un 19% menos, y quedó un 25% por debajo de la media de los últimos diez años, situada en 1,69 millones de toneladas.
Wine Australia atribuye el recorte a una combinación de factores estacionales y de mercado, aunque sostiene que el ajuste responde sobre todo a la debilidad de la demanda. Cuatro de las cinco últimas vendimias australianas han quedado por debajo de la media histórica y el promedio del periodo 2021-2025 se situó en 1,61 millones de toneladas, 84.000 toneladas menos que la media decenal.
La entidad vincula esa evolución con una caída prolongada del consumo mundial de vino. Con datos de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), recuerda que el consumo ha bajado un 14% desde 2017, lo que equivale a unos 40.000 millones de litros menos. La OIV estima además que el consumo ha vuelto a niveles que no se veían desde 1961.
Wine Australia añade que Australia quedó parcialmente protegida durante un tiempo por el repunte temporal de la demanda china de vino importado, pero considera que ese episodio ocultó cambios más profundos en los hábitos del consumidor. A eso suma la presión sobre el gasto de los hogares y las alteraciones del comercio internacional, factores que han obligado a ajustar la producción a una demanda más débil.
La caída fue mucho más intensa en las variedades tintas que en las blancas. Del descenso total de 306.334 toneladas frente a 2025, el 80% correspondió a uvas tintas. La producción tinta bajó en 243.560 toneladas, un 29%, hasta su nivel más bajo desde 2000. En cambio, las blancas retrocedieron un 9%, lo que elevó su peso dentro del total al 53%, seis puntos más que un año antes. Es la segunda vez en los últimos doce años que las variedades blancas superan a las tintas en el conjunto de la vendimia.
Ese giro se concentró sobre todo en las regiones cálidas del interior australiano, donde la producción de uva tinta cayó un 33% y la blanca un 6%. En esas zonas, la cuota de las tintas pasó del 48% al 40%, mientras que las blancas subieron del 52% al 60%. Wine Australia sitúa en ese grupo a Riverland, en Australia Meridional; Murray Darling-Swan Hill, entre Nueva Gales del Sur y Victoria; y Riverina, en Nueva Gales del Sur.
En las regiones frías y templadas, el reparto varietal cambió poco. Las tintas representaron el 65% del volumen total en 2026, frente al 66% de 2025. Allí, la producción tinta bajó un 22% y la blanca un 20%. Para Wine Australia, esa diferencia limitada puede apuntar a una demanda todavía firme para los vinos tintos procedentes de esas zonas y a una menor presión por existencias acumuladas.
La clasificación por variedades también cambió. Shiraz registró el mayor descenso entre las principales uvas, con una caída del 35% respecto a 2025, y perdió su posición histórica como variedad número uno del país. Chardonnay, cuyo volumen apenas varió interanualmente, pasó a ocupar el primer puesto por toneladas trituradas. La cuota de shiraz dentro del total nacional quedó en el 19%, la primera vez en quince años que baja de una quinta parte.
Cabernet Sauvignon, tercera variedad del país, retrocedió un 27%, mientras que Sauvignon Blanc cayó un 7%. Con ello se redujo al mínimo histórico la distancia entre ambas. Wine Australia subraya además el avance de Pinot Gris/Grigio sobre Merlot como quinta variedad nacional y apunta que Pinot Noir podría superar también a Merlot si continúa la tendencia actual.
Fuera del grupo principal, varias variedades pequeñas resistieron mejor que la media o incluso avanzaron. Entre las tintas, Montepulciano bajó un 9%, Nero d’Avola un 1% y Nebbiolo subió un 6%. Entre las blancas, Chenin Blanc, Fiano, Gewürztraminer y Prosecco registraron descensos moderados, mientras que Muscat à Petits Grains Blancs anotó una ligera subida. Wine Australia interpreta estos movimientos como una posible señal del interés por tintos más ligeros, variedades blancas alternativas y estilos espumosos.
Pese al fuerte recorte de oferta, los precios no mejoraron. El valor medio de la uva comprada cayó un 6% en 2026 hasta 570 dólares australianos por tonelada. Wine Australia señala que esa bajada muestra que la menor producción todavía no se ha traducido en una demanda más fuerte de uva.
Los descensos afectaron a todos los grandes segmentos productivos. En las regiones frías y templadas, los valores medios tanto de uvas tintas como blancas bajaron un 3%. En las zonas cálidas del interior, los precios de las tintas cedieron un 1% y los de las blancas un 12%.
Para el negocio del vino y del resto del sector de bebidas alcohólicas, estos datos apuntan a que una cosecha corta no basta por ahora para aliviar la presión sobre contratos, márgenes y planificación comercial. Si persiste esta situación, bodegas y operadores podrían seguir ajustando compras y exportaciones mientras dan salida a existencias acumuladas.
Wine Australia añade que los precios medios de las uvas tintas y blancas del interior cálido apenas han cambiado en los últimos cuatro años. En las regiones frías y templadas, en cambio, los precios encadenan ya dos años de descensos tras tocar techo en 2024. A juicio del organismo, eso sugiere que la debilidad de la demanda ya no se limita a las áreas interiores con exceso de oferta, sino que se extiende al conjunto del sector vitivinícola australiano.
La entidad prevé actualizar los indicadores de precios para regiones interiores cuando publique su informe de exportación el próximo 29 de julio.
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