Lunes 06 de Julio de 2026
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La industria francesa de los espirituosos ha pedido al Estado un marco fiscal y regulatorio estable después de otro aumento de los costes y en un momento de debilidad del consumo interno y de las exportaciones. La advertencia la lanzó la Federación Francesa de Espirituosos (FFS) el pasado 3 de julio, con datos de Nielsen y declaraciones recogidas por AFP.
Según la federación, las ventas en gran distribución volvieron a bajar en 2025, con una caída del 2% en volumen y del 1,6% en valor. La misma tendencia se mantuvo en los cinco primeros meses de 2026. El canal de cafés, hoteles y restaurantes registró una mejora más moderada, con un alza del 1,1% en volumen y del 1,8% en valor, pero su peso sigue siendo mucho menor: mueve unos 21 millones de litros frente a los 240 millones que pasan por los supermercados.
El director general de la FFS, Thomas Gauthier, explicó a AFP que la hostelería vive una fase de recuperación, pero señaló que la evolución de fondo en las grandes superficies sigue siendo negativa. A esa presión se suma el comercio exterior. La federación cifra en un 17,4% la caída del valor exportado en 2025. Ese negocio representa cerca de la mitad de la facturación de las empresas del sector, por lo que el deterioro simultáneo del mercado interior y del exterior complica la actividad tanto a grandes grupos como a pequeñas y medianas firmas.
La organización atribuye esta situación a varios factores. Entre ellos cita cambios en las preferencias de consumo, el efecto de los mensajes de prevención sanitaria, el aumento del precio de las materias primas agrícolas, la energía y la logística, y también la presión comercial ejercida por la gran distribución. El resultado es una reducción de márgenes que afecta a toda la cadena.
La propia encuesta coyuntural de la FFS indica que dos tercios de los productores han visto caer su tesorería, con efectos sobre su funcionamiento diario. El sector recuerda además su peso económico y social en Francia y afirma que sostiene 150.000 empleos, entre puestos directos, indirectos e inducidos, incluidos los vinculados a comercios especializados.
En paralelo, el consumo cambia dentro del propio mercado. Los alcoholes tradicionales siguen perdiendo compradores, entre ellos whisky, ron o anisados. Otros productos resisten mejor, como algunos alcoholes blancos, ciertas categorías de licor y referencias sin alcohol o aromatizadas. La federación añade que los spritz, entendidos como bebidas con base fermentada y componente espumoso, vuelven a avanzar tras un 2024 plano.
Con este panorama, la patronal reclama a los poderes públicos “un marco estable” para salir de esta situación. Entre sus peticiones figura el fin de las dobles regulaciones entre Francia y la Unión Europea en materias como envases o etiquetado. También pide estabilidad tributaria cuando se acerca el debate presupuestario francés.
La FFS teme nuevas subidas impositivas sobre las bebidas alcohólicas durante la preparación del proyecto de ley de presupuestos y del proyecto de financiación de la Seguridad Social. Thomas Gauthier recordó que el 72% del precio medio de una botella vendida en supermercado a 18,50 euros corresponde a impuestos. A su juicio, cualquier aumento adicional puede neutralizar los esfuerzos realizados por las empresas para mantener su actividad.
La federación presentó además esta semana una hoja de ruta a cuatro años con medidas sobre aprovisionamiento, envases y protección del agua. Con ello busca mostrar un compromiso sectorial en prácticas productivas y ambientales mientras intenta ganar margen ante futuras decisiones públicas.
El mismo miércoles entró en vigor el acuerdo comercial entre Washington y la Unión Europea que limita al 15% los aranceles aplicados por Donald Trump a ciertos productos europeos, entre ellos los espirituosos. La patronal europea SpiritsEurope valoró ese pacto como una base para mantener el diálogo y pidió que las próximas conversaciones den prioridad a los espirituosos europeos con el objetivo de volver a un arancel cero, como ocurría antes de las tasas impuestas durante la etapa Trump.
Lo que ocurra en Francia importa también al conjunto del negocio de bebidas alcohólicas europeo. El mercado francés tiene peso para productores, distribuidores y exportadores, y cualquier cambio fiscal o comercial puede influir en precios, márgenes e inversión no solo en licores, sino también en otras categorías que comparten canales de venta, regulación o mercados exteriores.
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