Anchor reabre entre presión sindical para readmitir a toda su antigua plantilla

Los ex empleados reclaman volver a la fábrica y exigen neutralidad sindical al nuevo propietario

Lunes 29 de Junio de 2026

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La reapertura de Anchor Brewing en San Francisco ha abierto un pulso laboral entre antiguos empleados de la cervecera y su nuevo propietario, el empresario Hamdi Ulukaya. Un grupo de ex trabajadores, junto con el sindicato International Longshore and Warehouse Union Local 6, reclama recuperar sus puestos y pide además que la empresa firme un acuerdo de neutralidad sindical para no interferir en una futura organización de la plantilla.

Anchor, fundada hace 155 años y considerada un símbolo de la cerveza artesanal en Estados Unidos, cerró en 2023 bajo la propiedad de Sapporo. Ulukaya compró la fábrica y los activos de propiedad intelectual en junio de 2024. Desde entonces ha hablado poco sobre sus planes para la planta de Potrero Hill, aunque en ese momento dijo al diario local San Francisco Chronicle que quería reactivar la histórica cervecera en cuanto lograra “alineación con la comunidad y con la gente que trabajó allí durante mucho tiempo”.

En las últimas semanas han aparecido señales de actividad en la fábrica, con vapor saliendo del tejado, equipos de trabajo en el aparcamiento y nuevos permisos y aprobaciones de etiquetas. Ese movimiento ha llevado a antiguos empleados a hacer pública su petición. Patrick Machel, ex trabajador de producción y delegado sindical de Anchor Union SF, afirmó que querían ser los primeros en intervenir en el debate público para pedir la vuelta al empleo “con el sindicato por el que luchamos duro”.

La campaña se hizo pública este mes de junio. En una petición impulsada por Evan McLaughlin, organizador del ILWU, los promotores sostienen que los trabajadores perdieron empleos que valoraban y una estabilidad laboral por la que habían peleado cuando Anchor cerró hace casi tres años. Su petición a Ulukaya es concreta: ofrecer el regreso a toda la plantilla anterior y firmar un acuerdo de neutralidad con ILWU Local 6. El sindicato ha convocado además un acto en San Francisco la próxima semana para recabar apoyo ciudadano.

La empresa no respondió a varias solicitudes de comentario enviadas a su dirección de prensa, según la información publicada en Estados Unidos.

Los antiguos empleados sostienen que su vuelta facilitaría el arranque de la producción por una razón técnica. Ryan Poulos, que trabajaba en la cervecera cuando cerró, señaló que sería muy difícil formar desde cero a nuevos operarios para manejar parte del equipamiento antiguo sin contar con personas que conocen bien esas instalaciones. Nate Dias, también ex trabajador de producción, afirmó que cualquiera puede aprender, pero que quienes ya trabajaron allí tendrían ventaja desde el primer día.

Ese argumento tiene peso por el estado y la antigüedad de la planta. Cuando Sapporo preparaba el cierre en 2023, trabajadores todavía en activo ya habían explicado las dificultades para modernizar las instalaciones. Un año después, unos depósitos de aguas residuales que no habían sido clausurados de forma correcta provocaron malos olores en la fábrica parada y el caso llegó a los medios locales. Para los ex empleados, esa experiencia previa puede ahorrar tiempo y errores en una reapertura que depende de maquinaria antigua y procesos poco habituales.

Junto al conocimiento técnico, los antiguos trabajadores apelan también al vínculo con la marca. Dias aseguró que muchos de ellos siguen preocupándose por la cerveza y por Anchor como institución. Poulos añadió que trabajar allí tenía un valor personal por la relación histórica de la fábrica con San Francisco. McLaughlin afirmó incluso que un ex empleado le trasladó su disposición a volver al área de la bahía solo por tener otra oportunidad en Anchor.

La plantilla había logrado organizarse sindicalmente en 2019. ILWU Local 6 representó después a los trabajadores en la negociación colectiva hasta que Sapporo llevó a Anchor a una subasta de liquidación en agosto de 2023. Parte de esos empleados participó más tarde en un intento para reunir fondos con los que comprar ellos mismos la cervecera y gestionarla como cooperativa, aunque finalmente fue Ulukaya quien se hizo con el negocio.

El propietario actual controla un grupo alimentario construido alrededor de Chobani desde 2005 y ampliado con la compra de La Colombe Coffee Roasters a finales de 2023. En octubre de 2025, su compañía anunció una captación de 650 millones de dólares que situaba su valoración por encima de los 20.000 millones y el patrimonio personal del fundador por encima de los 12.000 millones.

La negociación laboral puede influir en algo más que el futuro inmediato de una fábrica histórica. El regreso de Anchor afecta al calendario real de vuelta al mercado, al gasto laboral y a la estabilidad operativa en un segmento donde cada retraso pesa sobre la distribución y la presencia en lineales y grifos. En una categoría como la cerveza premium estadounidense, muy dependiente del ritmo de producción y de la rotación comercial, contar o no con personal ya formado puede alterar tanto los plazos como la oferta disponible.

La situación llega además en un momento delicado para la cerveza artesanal en Estados Unidos. Anchor no solo arrastra años sin actividad; también vuelve a un mercado más débil que el que ayudó a construir. Para Ulukaya, decidir si reincorpora o no a parte de la antigua plantilla puede tener efectos laborales, industriales y comerciales sobre una marca cuya recuperación sigue siendo observada con atención dentro del sector cervecero estadounidense.

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