Miércoles 17 de Junio de 2026
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La Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE) sitúa al vino blanco como la categoría con más peso en la producción nacional de la campaña 2025/2026. A cierre de abril de 2026, representa el 57% del total, casi ocho puntos más que en la campaña 2017/2018, de acuerdo con los datos del Sistema de Información del Mercado del Sector Vitivinícola (INFOVI) analizados por la interprofesional.
La evolución supone un cambio en la composición de la oferta. Frente al avance del blanco, los tintos y rosados reducen su cuota y suman ahora el 42,9% de la producción de esta campaña, tal como expuso este lunes, 15 de junio, la directora de inteligencia económica de OIVE, Begoña Olavarría, durante un seminario en línea organizado por la entidad.
Olavarría señaló también que el consumo de vino en España mantiene una trayectoria a la baja. En abril cayó un 6,1% respecto al mismo mes de 2025 y quedó en 9,2 millones de hectolitros. Dentro de esa evolución, los vinos blancos mantienen estable su consumo, mientras que los tintos y rosados registran descensos.
Por categorías, OIVE apunta que casi todas muestran una tendencia descendente en producción, con la excepción del vino varietal. En ese segmento, la cifra alcanza los 9,4 millones de hectolitros, según los datos expuestos por Olavarría.
La interprofesional también pone el foco en el nivel de existencias al inicio de la campaña 2025/2026. Las disponibilidades eran “históricamente bajas” y, en palabras de Olavarría, las menores de los últimos veinte años. La suma de existencias iniciales y disponibilidades se situaba en 62,5 millones de hectolitros.
En cuanto al cierre provisional a abril, las existencias finales de vino alcanzaron los 35,5 millones de hectolitros. Esa cifra es un 2,9% inferior a la del mismo periodo del año anterior, lo que equivale a 1,1 millones de hectolitros menos.
OIVE añade que las operaciones propias, es decir, el vino destinado a la elaboración de sangrías, vermuts y tintos de verano, muestran una recuperación. En el interanual a abril de 2026 subieron hasta 1,2 millones de hectolitros.
Este reparto entre blancos y tintos tiene efectos potenciales para el sector de bebidas porque condiciona la mezcla de producto disponible en bodegas y puede influir en precios, planificación comercial y capacidad de suministro en segmentos como el vino tranquilo o las bebidas aromatizadas a base de vino. También el nivel de existencias sirve como referencia para medir el margen con el que trabaja el mercado en los próximos meses.
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