El valor de los blancos premium sube con fuerza en el mercado secundario

Los nuevos inversores ya no asocian el prestigio de una bodega únicamente a la producción de tinto

Miércoles 10 de Junio de 2026

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Los vinos blancos de alta gama ganan peso en el mercado secundario y cambian parte del mapa del coleccionismo. Los nuevos datos de Liv-ex, la plataforma de referencia para la compraventa internacional de vino, indican que el valor de los blancos negociados en ese mercado ha subido un 650% desde 2010. En el mismo periodo, el tinto ha bajado un 15%. El movimiento se apoya sobre todo en Borgoña, mientras Burdeos pierde cuota relativa dentro de esta categoría.

La información, publicada este miércoles, 10 de junio, muestra un cambio de fondo en un segmento que durante años estuvo dominado por los tintos. Liv-ex sitúa a Borgoña como la región con más peso en el comercio de blancos de alta gama: concentra el 69,3% del valor negociado en 2026. Muy por detrás aparece Burdeos blanco, con un 10,5%, tras una caída del 17,6% desde 2011. Después figuran Italia, con un 4,5%; Estados Unidos, con un 3,6%; Alemania, con un 3,3%; y el Ródano, con un 3,2%.

El avance de los espumosos ha sido aún mayor en estos años, con una subida del 1.100% desde 2010, pero ese segmento ha pasado por oscilaciones más fuertes desde 2020. En cambio, los blancos tranquilos han mostrado una evolución menos brusca y una demanda más estable durante la corrección reciente del mercado.

La lectura no es idéntica en todos los canales. La casa francesa de subastas iDealwine señala que la cuota del blanco vendida en sus remates parece haberse estabilizado en fechas recientes. Según su responsable internacional de marketing, Órlaith Moore Smith, hace dos años la firma compartía sin reservas la idea de que la demanda iba al alza, pero sus datos más recientes apuntan a una pausa en esa progresión. En sus subastas, la cuota en volumen del blanco seco tranquilo pasó del 20,8% en 2024 al 20,1% en 2025. Aun así, estaba por encima del 19% de 2023 y del 17,7% de 2022.

Incluso con esa moderación reciente, el papel de Borgoña sigue siendo central. iDealwine vendió algo más de 30.000 botellas equivalentes de blanco borgoñón el año pasado, un 13% más que en 2024. Al mismo tiempo, el precio medio de martillo bajó de 213 euros a 193 euros. Es decir, hubo más movimiento, pero no necesariamente precios medios más altos.

En Bordeaux Index también observan una mayor presencia del blanco borgoñón dentro de su actividad. Geraint Carter, especialista en inversión de la firma, explica que la cuota por valor ha pasado de alrededor del 2% al 5% en la última década. A su juicio, este avance debe leerse junto a otro fenómeno: la pérdida de dominio de Burdeos y una compra cada vez más repartida entre regiones y estilos. Carter añade que el crecimiento existe, pero tiene límites naturales por el poco volumen disponible, la gran fragmentación entre productores y un sistema comercial muy controlado por asignaciones.

Armit Wines llega a una conclusión parecida. Su director general, Brett Fleming, afirma que han visto aumentos claros en los vinos blancos premium y que Borgoña empuja buena parte de esa tendencia. En muchos casos, dice, se negocian las mismas etiquetas una y otra vez a medida que escasea la oferta. Para Fleming, esto no solo apunta a más interés por el blanco; también indica que ciertos vinos ya se tratan en el mercado igual que los grandes tintos.

Entre las zonas con más tirón dentro de Borgoña cita Puligny, Le Montrachet, Chablis de gama alta y Corton-Charlemagne. También menciona Saint-Aubin como una denominación que gana atención por la mejora percibida en calidad y demanda. Desde el área de intermediación de Armit, Benjamin Stanley pone el foco en Meursault como uno de los nombres a seguir fuera del grupo más conocido de Montrachet. Señala además que productores como Coche-Dury alcanzan primas muy altas y que vinos de nivel village firmados por elaboradores fiables como Pierre-Yves Colin-Morey o Ramonet se absorben cada vez más rápido porque muchos compradores buscan una puerta de entrada a esta categoría.

La presión sobre Borgoña está teniendo efectos fuera de Francia. Liv-ex cita como ejemplo Cervaro della Sala, el chardonnay toscano de Antinori. Antes de 2020 apenas se negociaba en esta plataforma. En lo que va de año ha movido ocho veces más volumen que en todo 2019. El dato sugiere que parte del dinero interesado en blancos premium busca alternativas cuando Borgoña resulta difícil de conseguir o demasiado cara.

Las subastas ofrecen otros casos fuera del eje borgoñón. iDealwine menciona ventas recientes como una media botella de Hermitage Vin de Paille 1989 de Jean-Louis Chave por 576 euros, una botella de Astéroïde Pouilly-Fumé 2000 de Dagueneau por 2.066 euros y una botella de G-Max Riesling Trocken 2021 de Keller por 1.440 euros. Son operaciones puntuales, pero ayudan a medir hasta qué punto algunos compradores amplían su radio hacia otras regiones y estilos.

Ese movimiento también se aprecia en el mercado primario. The Wine Society asegura que sus ventas de vinos blancos premium se han duplicado en cuatro años. Su responsable para vinos, Alex Turnbull, coincide en que la demanda internacional por el blanco borgoñón ha subido con fuerza, pero añade que las tensiones sobre el stock y los precios han llevado a muchos clientes a mirar más allá.

Según Turnbull, varias regiones se están beneficiando del efecto arrastre generado por la dificultad para acceder a Borgoña blanca. Cita Sudáfrica, Austria, Jura, Nueva Zelanda y Loira. Añade además que el Rioja blanco gana terreno y que incluso Burdeos blanco vuelve a despertar interés porque ofrece valor para muchos compradores. En The Wine Society la demanda por este último ha aumentado un 55% en cuatro años.

La misma empresa informa además de que sus ventas de blancos franceses regionales de alta gama se han triplicado en tres años y que los blancos portugueses premium han subido un 370% en cuatro años. Turnbull relaciona esta evolución con cambios más amplios en la elaboración y el consumo: mayor atención al chenin blanc sudafricano, mejor imagen para muchos blancos italianos y aparición de etiquetas pequeñas muy buscadas en Estados Unidos.

Bordeaux Index dibuja una imagen desigual fuera de Borgoña. Carter explica que Sauternes y los blancos del Ródano llevan tiempo perdiendo actividad en el mercado secundario. Al mismo tiempo ve señales favorables en Loira, Sudáfrica e incluso Alemania. Son categorías todavía pequeñas dentro del conjunto del negocio, pero muestran una mayor disposición del comprador a conocer regiones menos tradicionales dentro del vino premium.

Detrás del cambio hay varias razones. La primera es simple: escasez. La oferta limitada en Borgoña empuja precios y anima la reventa cuando aparecen botellas codiciadas. La segunda es comercial: sumilleres y restaurantes han dado más espacio a denominaciones blancas menos conocidas y eso termina llegando al mercado secundario con retraso. La tercera es generacional: según Stanley, parte de los compradores jóvenes ya no asocia tanto el prestigio al tinto como ocurrió durante décadas.

Ese relevo ayuda a explicar por qué los blancos ya no ocupan un papel secundario entre coleccionistas e inversores especializados. El mercado sigue siendo pequeño frente al tinto si se mira el conjunto histórico del vino de alta gama, pero las cifras muestran una redistribución clara del interés y del dinero invertido.

Para Francia el dato tiene una lectura doble. Borgoña refuerza su posición como motor principal del blanco premium negociado entre particulares y operadores especializados. Burdeos blanco mantiene presencia relevante pero pierde terreno relativo frente al empuje borgoñón y frente a nuevas alternativas internacionales que empiezan a ganar espacio tanto en ventas directas como en reventa.

La evolución futura dependerá del equilibrio entre oferta limitada y apetito comprador. Por ahora, las cifras reunidas por Liv-ex y las observaciones de casas de subastas, distribuidores e intermediarios apuntan a un mercado más abierto a los blancos premium y menos concentrado solo en los grandes tintos tradicionales.

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