Tres mujeres reabren una estancia en Roque Pérez

Estancia Los Álamos suma cabañas, eventos y propuestas para vecinos y visitantes

Miércoles 06 de Mayo de 2026

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Hay historias que empiezan en la rutina y cambian de rumbo cuando una decisión se toma a tiempo. La de Patricia Catelani, Dalma Nicomedes y Karina Pereyra nació de encuentros compartidos, de conversaciones entre mujeres que se acompañaban en medio de cargas familiares, trabajo y duelos, y terminó convertida en un proyecto turístico y social en Roque Pérez: Estancia Los Álamos.

Patricia tiene 39 años y es madre de dos hijos. Durante años repartió su tiempo entre el cuidado de sus padres mayores y distintos trabajos para sostener su casa. Preparó ensaladas de frutas, vendió lencería y limpió casas. Dalma, de 35 años, también madre de dos hijos adolescentes, atravesó en un mismo año la muerte de su padre y de su sobrino. A eso se sumó el acompañamiento psicológico de su hijo y el apoyo a su hermana en ese duelo. Karina, de 51 años, madre de una hija y hermana mayor de diez hermanos, empezó a trabajar desde los 12 años y siguió haciéndolo sin pausa. Las tres, junto con otras mujeres de su entorno, fueron construyendo un espacio de alivio y compañía que ellas mismas definieron como una forma de hacerse bien.

El punto de giro llegó durante un Día del Amigo. Una de ellas, Jaquie, trabajaba en Estancia Los Álamos, a pocas cuadras del centro de Roque Pérez, en un lugar rodeado de naturaleza, silencio y aire puro. Ese día se reunieron allí, compartieron juegos y charlas, y recuperaron por unas horas una sensación de descanso que no encontraban en su vida diaria. Sin celulares ni redes, con el canto de los pájaros durante el día y el sonido de las ranas por la noche, Karina sintió que ese sitio podía ser algo más que un espacio para pasar el rato.

Poco después decidió celebrar allí su casamiento. Quiso una boda íntima, simple y cercana, lejos de una ceremonia convencional. La experiencia dejó una impresión fuerte entre los invitados y confirmó que el lugar tenía una identidad propia. Sin embargo, poco tiempo después llegó una noticia que cambió otra vez el rumbo: la estancia iba a cerrar por falta de gestión.

Karina habló entonces con José, el dueño del predio, y le presentó una propuesta nacida de lo que habían vivido allí. Él aceptó darles la oportunidad. A partir de ese momento, Karina convocó a Patricia y a Dalma para sumarse al proyecto. Las tres asumieron la gestión con una idea clara: no querían limitarse al alquiler de cabañas, sino abrir un espacio activo para la comunidad de Roque Pérez.

La propuesta incluye encuentros para adultos mayores, con té y burako, desfiles, noches de amigas, reuniones familiares y actividades para productores locales y emprendedores. También buscan recuperar el domingo como un día de mesa compartida, con guisos, pucheros y comida casera, en un entorno pensado para quedarse un rato más y volver.

Estancia Los Álamos funciona sobre un campo de dos hectáreas. Allí hay un fogón, pileta al aire libre, cancha de vóley, mangrullo para niños con juegos, una laguna privada con kayaks, bicicletas de alquiler, cinco cabañas y cuatro habitaciones. Cada unidad tiene una impronta propia y capacidad para alojar de dos a seis personas, con un total de 36 plazas. La estadía incluye desayuno casero y campestre.

Las habitaciones cuentan con baño privado, hogar a leña, cocina completa, wifi de campo, parrilla privada y blanco. Además, el establecimiento ofrece la posibilidad de pasar un domingo con parrilla libre, acceder a promociones y financiación, y organizar eventos de incentivo, casamientos y cumpleaños para hasta 120 personas.

El proyecto quedó también ligado a la idea de abrir el campo a vecinos y visitantes como un lugar de encuentro. En Roque Pérez, donde el centro urbano se va apagando hacia la naturaleza, las tres mujeres encontraron una forma de convertir una experiencia personal en una propuesta de alojamiento y eventos con identidad propia, sostenida por trabajo compartido y por una decisión que nació de la vida cotidiana.

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