Lunes 04 de Mayo de 2026
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Crédito y Caución calcula que el precio medio mundial de los principales productos agrícolas básicos podría subir un 8,5% este año y un 3,8% en 2027 por la guerra de Irán. La aseguradora analiza el efecto del conflicto sobre las principales economías y trabaja con dos escenarios, según la duración de la crisis y el alcance del bloqueo del estrecho de Ormuz.
El escenario base parte de un acuerdo de paz rápido y del fin del bloqueo del estrecho en mayo. El escenario pesimista contempla un cierre de Ormuz durante seis meses y una escalada del conflicto a medida que las negociaciones se estancan. En ambos casos, la compañía pone el foco en los sectores más expuestos a la dependencia del petróleo y de materias primas derivadas del petróleo, entre ellos el agroalimentario.
La firma explica que el aumento de los precios de los fertilizantes se trasladará a los alimentos a finales de este año. También señala que la subida de la energía afecta a todas las fases de la producción alimentaria, desde la siembra y la cosecha hasta el procesamiento, el almacenamiento y el transporte. Las previsiones de Crédito y Caución se alejan de las estimaciones previas al conflicto, que eran del 0,7% y el 2,5%.
El transporte es otro de los sectores más afectados, con especial incidencia en el marítimo. Según la aseguradora, un aumento sostenido del 50% en el precio del petróleo podría elevar los costes del transporte por mar entre un 15% y un 20%. Las economías asiáticas serían las más perjudicadas por esta evolución.
En el transporte terrestre, la guerra de Irán agrava una situación ya complicada. Crédito y Caución apunta que, en muchos mercados avanzados, la alta competencia, la escasez de mano de obra y los salarios elevados están reduciendo los márgenes comerciales.
La tensión también alcanza al suministro de metales esenciales para sectores estratégicos. La región del Golfo genera el 10% de la producción mundial de aluminio, y gran parte de ese material se transporta a través del estrecho de Ormuz. La pérdida de ese suministro provocaría una crisis de precios a escala mundial. Incluso si la guerra terminara pronto, reiniciar la producción paralizada podría llevar meses.
Por áreas geográficas, los países de Oriente Medio serán los más afectados por su dependencia tanto de la venta de combustibles fósiles como de sectores intensivos en energía y orientados a la exportación, como los productos químicos y los metales. Los países de Asia-Pacífico, salvo China, también sufrirán un impacto fuerte por su elevado consumo de petróleo y gas procedentes de Oriente Medio.
Europa figura entre los grandes consumidores de gas del Golfo, pero la invasión de Ucrania por parte de Rusia ya provocó una crisis energética que no ha desaparecido. Por ese motivo, Crédito y Caución prevé que la industria manufacturera de la zona del euro se contraiga un 0,2% este año, cifra que podría llegar al 1,9% en el escenario más pesimista.
A escala mundial, el efecto inmediato del conflicto es una subida del precio del petróleo y del gas, que repercute en los alimentos y empuja al alza la inflación. Después llega una reducción del gasto de los consumidores. Si los bancos centrales elevan los tipos de interés para aliviar la presión inflacionista, aumentan los costes de financiación. La aseguradora advierte de que esa secuencia genera una reacción en cadena con un fuerte impacto en la salud financiera de las empresas.
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