Vinitaly mide el pulso del vino italiano ante aranceles y cambios de consumo

Italia refuerza su estrategia internacional ante la caída del valor de las exportaciones al mercado estadounidense

Lunes 20 de Abril de 2026

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Italian Wine Producers Confront Tariffs at Vinitaly

Vinitaly 2026 cerró la semana pasada en Verona con unos 90.000 asistentes, de los que el 26% llegaron desde otros países, en una edición marcada por tres asuntos que atraviesan al vino italiano: los aranceles en Estados Unidos, la discusión sobre vinos de menor graduación y los cambios en varias denominaciones de espumosos.

La feria reunió a productores, cooperativas y consorcios de todas las regiones italianas y sirvió para medir el pulso de un sector que busca ajustar su oferta a nuevos hábitos de consumo sin perder mercado en sus destinos más importantes. El presidente de Veronafiere, Federico Bricolo, señaló al cierre del salón que el resultado no era previsible por las tensiones geopolíticas y por las dificultades para mover operadores hacia las grandes ferias europeas.

Uno de los asuntos más repetidos fue el de los vinos con menos alcohol. En Italia hay bodegas y consorcios que ven en esta vía una forma de llegar a consumidores que buscan bebidas más ligeras y también de aliviar la carga fiscal en mercados como el británico. Garda DOC abrió el camino con vinos de 9% ABV a partir de la vendimia pasada, sin recurrir a la desalcoholización, sino mediante variedades como Garganega, vendimia temprana y una vinificación ajustada en bodega.

En Vinitaly también se habló de posibles cambios normativos para permitir grados aún más bajos. Desde Friuli-Venezia Giulia, Cantina Rauscedo defendió que podría abrirse la puerta a vinos de 8% ABV dentro de algunas denominaciones. Su director general recién nombrado, Flavio Geretto, sostuvo que la nueva generación pide vinos con menos alcohol, aunque no sin alcohol. No todas las bodegas comparten esa línea. Casa Paladin prefirió insistir en la identidad del terruño y en la comunicación del origen antes que seguir cada tendencia del mercado.

El otro gran foco estuvo en Estados Unidos. Es el principal mercado exterior para el vino italiano, con un valor cercano a 1.760 millones de euros en 2025, según datos de Unione Italiana Vini, lo que supone alrededor del 23% del valor total exportado. Entre 2024 y 2025 hubo una caída interanual del 9,2% en valor, pero en Verona muchos operadores dijeron que la demanda sigue viva pese al arancel del 15% impuesto por Washington.

Varias bodegas explicaron que han absorbido parte del sobrecoste o lo han trasladado solo en parte al importador. Otras admitieron que los precios han subido y que eso complica las ventas, aunque no cierra el mercado. Monte del Frà afirmó que restaurantes gourmet e italianos siguen tirando del consumo. Kellerei Kurtatsch aseguró haber recuperado cuota en los últimos seis meses tras un mal tramo entre finales de 2024 y la primera mitad de 2025.

También hubo espacio para nuevas alianzas comerciales. Pasqua presentó QuattroMani, un Pinot Noir multivintage elaborado junto al enólogo estadounidense Charles Smith con uvas de Valpolicella. La operación se leyó como un gesto entre dos industrias que siguen conectadas por el comercio, el turismo y el consumo fuera del hogar.

En paralelo, varias denominaciones avanzaron en cambios internos. Oltrepò Pavese lanzó Classese como nueva categoría para sus espumosos tradicionales. La norma exige al menos un 85% de Pinot Noir en el coupage y una crianza mínima sobre lías de 24 meses, ampliada a 36 meses para los vinos de añada y a 48 para las reservas. Además, se reconocieron cuatro subzonas geográficas: Versa, Scuropasso, Coppa y Staffora.

El consorcio quiere ordenar una zona que durante décadas apostó más por volumen que por calidad y que ahora intenta recuperar prestigio con inversiones nuevas y una dirección renovada. Riccardo Binda, al frente del consorcio, recordó que la tradición del método clásico en la zona viene de lejos y que la apuesta actual no nace como una ruptura, sino como una recuperación.

En Piemonte también hubo cambios. Asti DOCG aprobó una categoría rosada tras tres años de trámites administrativos. Asti Rosé se elaborará con entre un 70% y un 90% de Moscato y entre un 10% y un 30% de Brachetto. El consorcio prevé empezar el embotellado 30 días después de la publicación oficial del pliego revisado y espera colocar las primeras botellas en el mercado a finales de este mes.

Los responsables del consorcio creen que el producto puede funcionar bien fuera de Italia, sobre todo en Reino Unido y Asia oriental, donde ya perciben interés por vinos aromáticos y fáciles de beber. La nueva categoría admite distintos niveles de dulzor dentro del marco regulatorio aprobado.

Vinitaly dejó así una imagen clara: el vino italiano sigue muy pendiente del exterior, pero también está moviendo ficha dentro del país para adaptar estilos, categorías y mensajes comerciales a un mercado que cambia deprisa.

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