Martes 10 de Marzo de 2026
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El ciclo vegetativo de la vid ha comenzado antes de lo habitual en el sur de Francia. En zonas como Fitou y sus alrededores, los viticultores observan que las plantas se encuentran en la fase de yema algodonosa, e incluso algunas variedades como el Muscat ya presentan entre dos y tres hojas separadas. Según Jean-Marie Fabre, presidente de la federación francesa de viticultores independientes y productor en Aude, este adelanto es de entre dos y tres semanas respecto a lo normal. Fabre ha solicitado una inversión de 4.000 millones de euros para proteger físicamente 400.000 hectáreas de viñedo frente a fenómenos meteorológicos adversos.
La preocupación por posibles daños por heladas se ha adelantado este año. No todas las viñas han sido podadas y parte del agua acumulada durante un invierno lluvioso aún no ha sido absorbida por el terreno. Henri Cases, responsable del Domaine Saint-Martin en Leuc, dentro de la IGP Pays d’Oc Cité de Carcassonne, señala que en años anteriores la falta de agua era el principal problema, pero ahora el exceso también genera dificultades. Cases explica que las temperaturas no han sido suficientemente bajas durante el invierno y que el suelo no ha llegado a enfriarse como sería necesario para retrasar el desarrollo vegetativo.
El riesgo de heladas sigue presente hasta finales de marzo o principios de abril. Si se produjeran, las consecuencias serían graves para la región. Cases recuerda que en campañas recientes ya han sufrido episodios de granizo y olas de calor, lo que agrava la preocupación actual.
Jérôme Despey, viticultor en Hérault y presidente de la cámara agrícola local, confirma que en la zona del Pic Saint Loup las viñas de Chardonnay han superado ya la fase de brotación con un adelanto similar al resto del sur francés. Despey considera que esta situación es motivo de inquietud para los productores.
El adelanto del ciclo vegetativo obliga a los viticultores a adaptar sus tareas habituales y a extremar la vigilancia ante posibles cambios bruscos del tiempo. La falta de frío invernal y el exceso de humedad suponen un riesgo añadido para una cosecha que apenas comienza su desarrollo. Los productores insisten en la necesidad de inversiones para proteger los viñedos ante fenómenos meteorológicos cada vez más frecuentes e intensos.
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