Entre Montañas y Pizarra: El Resurgir de los Vinos Asturianos

Adrián Fernández y la Bodega Señorío de Ibias

Lunes 09 de Febrero de 2026

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En los últimos años, los vinos de montaña del suroeste de Asturias han comenzado a captar la atención de amantes del vino en toda España y en el extranjero. Esta viticultura, enmarcada en su mayoría dentro de la Denominación de Origen Protegida Vino de Cangas, es una expresión única de un terroir atlántico "heroico": viñedos en laderas escarpadas, suelos de pizarra y esquistos y un clima que impone frescura, mineralidad y delicadeza en cada botella.

HEROICA

El paisaje asturiano, con sus montañas y valles profundos, obliga a la viticultura a adoptar métodos manuales —vendimias prácticamente imposibles para maquinaria, rendimientos reducidos y cuidados extremos del viñedo— de ahí que muchos expertos hablen de viticultura heroica.

Las variedades que caracterizan esta región son autóctonas y raras en otras zonas de España: Albarín Blanco, Albarín Negro, Carrasquín y Verdejo Negro. Estas uvas, adaptadas a las condiciones climáticas y del suelo, confieren a los vinos un perfil fresco, mineral y directo, sin la opulencia de los grandes vinos mediterráneos pero con una personalidad muy marcada.

REFERENTE

Una de las figuras centrales de este renacimiento vinícola es Adrián Fernández, presidente actual del Consejo Regulador de la DOP Vino de Cangas y promotor de Bodega Señorío de Ibias. Su proyecto, asentado sobre tres hectáreas de viñedo propio en Ibias, se ha convertido en un referente por la defensa de las variedades locales —especialmente Verdejo Negro en tintos y Albarín Blanco en blancos— y por la calidad de sus vinos.

Blanco: Señorío de Ibias Albarín Blanco.

Con uvas 100% albarín blanco, este vino destaca por su aroma floral y frutal, alta acidez y mineralidad, rasgos típicos de un clima fresco y atlántico que confiere gran carácter a la variedad.

Tinto: Villa de Cecos (Verdejo Negro)

Aquí es donde la singularidad de Asturias se hace patente: la uva Verdejo Negro, rara y de cultivo exigente, produce tintos de color intenso, aromas balsámicos y fruta roja fresca, con una textura amable que sorprende por su equilibrio y expresividad.

Ambos vinos reflejan, en copa, la fuerte personalidad de los viñedos de montaña: arquitectura firme, acidez viva y un perfil aromático que remite a la tierra y el clima atlántico. El trabajo de Adrián Fernández se basa en un respeto profundo por la tradición y un enfoque moderno que apuesta por vinos limpios y con identidad propia.

AMABILIDAD

Los vinos de Cangas suelen ofrecer un abanico aromático fresco, con intensas notas florales y frutales en los blancos, y recuerdos herbáceos y balsámicos en los tintos.

Paladar: La acidez vibrante y la mineralidad —producto de la viticultura de montaña— hacen que estos vinos sean muy gastronómicos, capaces de acompañar desde pescados y mariscos hasta guisos de montaña.

Los tintos como Villa de Cecos sorprenden por su equilibrio entre fruta y estructura, sin perder frescura, lo que los sitúa muy bien para maridajes variados.

Estas referencias muestran "la frescura atlántica unida a la autenticidad varietal, algo que muchas regiones buscan y pocas consiguen". Además, se reconoce la importancia de que bodegueros como Fernández presidieran la DOP, consolidando la reputación de los vinos de altura asturianos en el panorama nacional.

MIRADA

Los vinos de montaña de Asturias, bajo la DOP Cangas, representan una expresión auténtica y única del paisaje vitivinícola del norte de España. La figura de Adrián Fernández y su trabajo en Señorío de Ibias simbolizan el impulso que estos vinos han recibido en los últimos años: defendiendo las variedades autóctonas, apostando por la calidad y conquistando el reconocimiento de expertos del sector como sumilleres y periodistas especializados.

Si te interesa el vino más allá de los grandes nombres tradicionales, estas referencias asturianas —especialmente los monovarietales de Verdejo Negro y los blancos de Albarín— merecen ser exploradas con atención. La combinación de montaña, clima atlántico y viticultura tradicional ofrece una experiencia en copa diferente, fresca y profundamente ligada al terruño.

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