Miércoles 10 de Diciembre de 2025
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La región francesa de Chablis, conocida internacionalmente por sus vinos blancos elaborados con uva Chardonnay y su perfil mineral, ha decidido modificar sus normas de cultivo para adaptarse a los problemas derivados del clima. El objetivo es ayudar a los viticultores a gestionar mejor las condiciones meteorológicas cada vez más variables y proteger tanto la producción como el estilo tradicional que caracteriza a estos vinos.
Las nuevas medidas incluyen un aumento en los límites de producción. A partir de ahora, los productores de Chablis podrán obtener hasta 75 hectolitros por hectárea, frente a los 70 permitidos anteriormente. En el caso de los viñedos Premier Cru, el máximo pasa de 68 a 73 hectolitros por hectárea. Esta decisión busca dar mayor margen a los viticultores ante las pérdidas que pueden sufrir por fenómenos como heladas, granizo o sequías, que han afectado la zona en los últimos años.
Además, se han flexibilizado las reglas sobre la densidad de plantación. El mínimo exigido baja de 8.000 a 5.500 cepas por hectárea y se permite un mayor espacio entre hileras. Esto facilita el trabajo en pendientes y permite una mejor adaptación a la mecanización, algo que ya venían aplicando muchos productores pero que ahora queda recogido oficialmente en la normativa.
Estas modificaciones llegan después de varias campañas complicadas. El año pasado, una tormenta de granizo destruyó entre el 30% y el 90% de la cosecha en unas 1.000 hectáreas, lo que representa aproximadamente una sexta parte de la denominación. Los viñedos Grand Cru como Vaudésir, Moutonne, Preuses y Vaumur, así como pueblos como Fontenay-près-Chablis, Villy y La Chapelle-Vaupelteigne, sufrieron daños importantes. Las vides quedaron sin hojas ni frutos y la recuperación aún es incierta.
A estos daños se suman las dificultades vividas en las cosechas de 2017, 2022 y 2023. Durante los meses de verano de este año, las olas de calor han vuelto a afectar la región. Los viñedos orientados al sureste han sido especialmente sensibles a las altas temperaturas y la sequía prolongada, lo que ha provocado cambios en la calidad del vino y una reducción en la cantidad producida.
Aunque se espera que fenómenos como heladas, granizo y olas de calor sigan afectando a Chablis en el futuro, las autoridades del sector consideran que estas nuevas reglas permitirán una mejor respuesta ante estos problemas. El propósito es mantener el carácter fresco y mineral que ha hecho famoso al vino de Chablis durante siglos y asegurar su continuidad en un entorno climático cada vez más incierto.
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