El vino italiano factura 16.000 millones y lidera la exportación mundial pese a la caída del consumo interno

El sector apuesta por vinos sostenibles y baja graduación para atraer a nuevos públicos y afrontar el cambio climático

Miércoles 03 de Diciembre de 2025

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Italian Wine Exports Hit €8.1 Billion in 2024 Despite Decline in Regular Drinkers

El vino italiano mantiene su posición como uno de los productos más conocidos del Made in Italy, con un volumen de negocio que alcanza los 16.000 millones de euros y una exportación que ha mostrado un crecimiento estable en la última década. El sector vitivinícola italiano reúne a más de 30.000 empresas, de las cuales 1.800 son industriales, y emplea a más de 74.000 personas, lo que representa el 16% del empleo en la industria alimentaria nacional. El vino supone el 9% del total del sector Food & Beverage italiano y el 14% de sus exportaciones.

En el ámbito internacional, Italia es el primer país exportador de vino por volumen y el segundo por valor, solo por detrás de Francia. En 2024, las exportaciones italianas alcanzaron los 8.100 millones de euros. El saldo comercial del vino se sitúa en 7.556 millones de euros, muy por encima del resto del sector agroalimentario. El viñedo italiano ocupa principalmente zonas colinares y montañosas, con un total de 383.000 hectáreas, lo que equivale al 8,5% de la superficie agrícola nacional.

Italia cuenta con una gran diversidad en cuanto a variedades de uva: los diez principales varietales representan solo el 38% del total, frente al 80% en Australia o el 75% en España. El sistema de denominaciones está muy fragmentado, con 409 DOP y 118 IGP reconocidas. Las cien mayores empresas concentran el 56% de las exportaciones y el 55% del volumen de negocio.

El comercio mundial de vino alcanzó su máximo tras la pandemia en 2022, con un valor de 39.210 millones de euros, pero descendió hasta los 35.970 millones en 2024. Los primeros ocho meses de 2025 muestran comportamientos diferentes según los mercados: Estados Unidos crece un 3,9% en valor, Alemania un 4,8%, mientras que Reino Unido baja un 4,9%. Otros mercados como Australia, Canadá o Corea del Sur también presentan descensos.

Entre enero y julio de este año, las exportaciones italianas han caído un 0,9% en valor y un 2,3% en volumen respecto al mismo periodo del año anterior. Los espumosos aumentan un 1,7% en volumen, mientras que los vinos tranquilos bajan un 1,4% en valor y un 2,7% en volumen.

En el mercado interno italiano se observa una reducción progresiva del consumo habitual de vino: la proporción de consumidores regulares ha pasado del 55% al 40% en quince años. Esta tendencia afecta a todas las franjas de edad y es más acusada entre los mayores de 45 años. Los mayores de sesenta siguen siendo los más fieles al consumo regular, aunque también aquí se registra una bajada.

El consumo se orienta cada vez más hacia vinos espumosos y blancos ligeros. Los espumosos han pasado del 8,3% al 15,2% del consumo total desde 2010 hasta ahora; los tintos han bajado del 43,9% al 37,3%. En la distribución moderna aumentan las ventas de espumosos y se mantienen estables las de blancos.

La disminución del número de consumidores habituales obliga a las bodegas a replantear su oferta y a invertir tanto en calidad como en comunicación eficaz para llegar a nuevos públicos. La diversificación se convierte en una estrategia prioritaria: vinos frescos y ligeros ganan terreno junto a formatos alternativos y propuestas centradas en la sostenibilidad y la salud.

Las tendencias para los próximos tres años apuntan a una mayor demanda de vinos sostenibles: el interés alcanza al 85% de los consumidores italianos y al 72% en Estados Unidos. También crece la preferencia por vinos bajos en alcohol o percibidos como saludables (65% Italia; 64% EE UU). Entre los jóvenes adultos y Millennials aumenta la sensibilidad hacia el equilibrio cualitativo y la curiosidad por descubrir nuevas regiones productoras.

El sector vitivinícola italiano afronta además problemas derivados del cambio climático y la evolución tecnológica. Según Sergio Dompé, presidente del Comité Leonardo —que organizó el XIV Incontro con il Territorio junto a Herita Marzotto Wine Estates este pasado martes, 12 de noviembre en Ca’ del Bosco (Franciacorta)— es fundamental invertir en investigación e inteligencia artificial aplicada a la agricultura para mantener la posición italiana ante estos cambios.

El ministro Francesco Lollobrigida subrayó durante el encuentro que el vino no es solo un producto económico sino también parte esencial del patrimonio cultural e identitario italiano. El Gobierno trabaja para consolidar mercados ya existentes y abrir otros nuevos fuera del país. Además, Italia defiende ante organismos internacionales la diferencia entre consumo excesivo de alcohol y consumo responsable vinculado al vino.

La posible inclusión este diciembre de la cocina italiana como patrimonio UNESCO podría reforzar aún más el papel cultural del vino dentro y fuera del país. Mientras tanto, las bodegas italianas buscan adaptarse a las nuevas demandas sociales y económicas para asegurar su futuro dentro del panorama internacional.

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