El arte joven cruza fronteras en los viñedos de Collio y Brda con el premio Ars Sine Finibus

La iniciativa convierte la región italo-eslovena en un parque artístico permanente y refuerza la colaboración cultural entre ambos países

Viernes 12 de Septiembre de 2025

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Cross-Border Art Project Unites Italian and Slovenian Vineyards in Permanent Park

La bodega Gradis’ciutta, situada en la frontera entre Italia y Eslovenia, ha acogido este jueves, 11 de septiembre, la ceremonia de entrega del primer premio Ars Sine Finibus. Este proyecto transfronterizo, impulsado por Sinefinis y fundado por Robert Princic (bodega italiana Gradis’ciutta) y Matjaž Četrtič (bodega eslovena Ferdinand), busca convertir los viñedos de la zona en un parque de arte permanente. El objetivo es que instalaciones creadas por jóvenes artistas sirvan de vínculo entre arte, naturaleza, comunidad y territorio. La iniciativa apuesta por el uso de materiales naturales y lenguajes innovadores, en línea con el programa de Gorizia y Nova Gorica como Capitales Europeas de la Cultura en 2025.

El proyecto cuenta con el apoyo del GO!2025 Small Projects Fund del Programa Interreg VI-A Italia-Eslovenia. A la ceremonia han asistido representantes institucionales de ambos países, entre ellos los alcaldes de San Floriano del Collio y Gorizia, Marjan Drufovka y Rodolfo Ziberna; el embajador esloveno en Italia, Matjaž Longar; y el embajador italiano en Eslovenia, Giuseppe Cavagna. La presencia de estas autoridades pone de relieve la colaboración cultural entre ambos territorios.

Durante el evento se han presentado varias obras realizadas por jóvenes artistas. “Sconfinare”, de Sofia Aloni y Lorenzo Lavezzo, utiliza duelas de barricas para simbolizar la división política de 1947 que separó ciudades y familias, transformando estos elementos en una puerta simbólica que une lo que la historia separó. “Spazio di vite”, obra de Chiara Andolina, Tommaso Marchesi y Simona Tessaro, consiste en una estructura monumental hecha con varillas, alambre e injertos de vid, que representa la convivencia y la unión. “Fortino e Santuario”, creada por Pietro Chiarello y Jasmin Sara Prezioso, incluye dos piezas: una estructura abierta que recuerda a las empalizadas militares pero convertida en espacio para el encuentro social; y un gran barril azul adaptado como refugio para herramientas agrícolas antiguas, donde se mezclan ocio y espiritualidad.

Otra obra presentada ha sido “Mucca senza passaporto”, de Lili Grudina y Daniele Poli. Se trata de una antigua verja de hierro con un estarcido de una vaca dividida por una frontera, acompañada de una composición abstracta que remite a la memoria y a la superación de límites. Por su parte, “Synergos”, realizada por Nailia Khamzina y Vanessa Stefan, muestra dos cuerpos entrelazados hechos con aros de barrica y un mosaico de vidrio coloreado que filtra la luz, simbolizando la convivencia y los puentes entre pueblos.

El jurado internacional ha otorgado el premio principal a “Scritto Nelle Pietre” (“Escrito en las piedras”), obra conjunta de Juliana Florez Garcia, Gloria Veronica Lavagnini y Tajda Tomšič. Esta pieza está compuesta por margas, piedra e inserciones doradas; representa un arco y un muro que evocan la antigua frontera, transformando esa herida histórica en un paso hacia una conciencia común. Piedras colgantes y tallos metálicos sugieren un prado florido que aporta ligereza a un recuerdo doloroso.

El jurado ha estado formado por Salvatore Marsiglione (director de MAG Gallery), Andrea Formilli Fendi (presidente de la Fundación Candido y Carla Fendi Speroni), Elisabetta Cudicio (directora del Studio Celiberti), Nelida Nemec (historiadora del arte) y Alberto Perazza (propietario de MAGIS design). Los artistas premiados han recibido una dotación económica y una obra donada por Giorgio Celiberti.

Tras la entrega del premio se ha inaugurado la instalación “So(g)no” del artista Marco Nereo Rotelli. Esta obra cuenta con aportaciones del profesor Riccardo Valentini, el compositor Alessio Bertallot, el poeta esloveno Aleš Šteger, el poeta italiano Valerio Magrelli y el artista friulano Giorgio Celiberti. La instalación transforma el viñedo en un recorrido sensorial basado en luz y poesía e invita a visitantes y vecinos a participar en una experiencia colectiva.

Robert Princic y Matjaž Četrtič han señalado que Ars Sine Finibus demuestra cómo arte y vino pueden servir como herramientas para unir comunidades. Según sus palabras, Collio y Brda siempre han sido lugares donde las personas se reúnen; gracias al trabajo de los jóvenes artistas se avanza hacia un futuro común sin fronteras.

Con esta iniciativa, Collio y Brda refuerzan su papel no solo como zonas productoras de vino reconocidas internacionalmente sino también como espacios culturales donde creatividad, memoria y naturaleza se unen bajo el lenguaje universal del arte.

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