La viña Nacional de Quinta do Noval, un viñedo único en el Douro inmune a la filoxera

Su producción limitada y métodos tradicionales han convertido sus vinos en objeto de culto entre coleccionistas y expertos internacionales

Martes 29 de Julio de 2025

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Quinta do Noval’s Nacional vineyard defies phylloxera and produces legendary port wines in Portugal’s Douro Valley

La viña Nacional de Quinta do Noval es uno de los viñedos más conocidos del valle del Douro y de Portugal. Se encuentra en el corazón de la histórica finca Quinta do Noval, junto a los edificios principales, en el valle del río Pinhão. Su nombre, “Nacional”, se debe a que las vides están plantadas directamente en el suelo portugués, con sus propias raíces, sin injertos de portainjerto americano. Esto significa que las variedades tradicionales del Douro crecen en suelo nacional, como era habitual antes de la llegada de la filoxera en 1868.

La filoxera es un insecto que ataca las raíces de la vid y seca la planta. Cuando llegó al Douro, destruyó casi todos los viñedos de la región, salvo tres o cuatro parcelas que no se vieron afectadas. Lo sorprendente de la viña Nacional es que sus vides sobrevivieron y permanecieron inmunes a la filoxera, un fenómeno poco común cuya causa sigue sin conocerse.

Durante la crisis de la filoxera en el siglo XIX, la solución más eficaz fue el uso de portainjertos americanos, resistentes a la plaga. Esta técnica permitió mantener las variedades nobles del Douro y mejorar el crecimiento y productividad de las plantas. Sin embargo, en el caso concreto de Quinta do Noval, tras sufrir primero oídio en 1851 y después filoxera, la finca atravesó una época difícil. Los descendientes de Rebello Valente vendieron la propiedad en 1894 a António José da Silva, quien junto a su yerno Luís Vasconcellos Porto inició una recuperación tanto del viñedo como de la reputación de la finca.

No se conoce con exactitud el origen de la viña Nacional porque los archivos históricos se perdieron en un incendio en 1981 en Vila Nova de Gaia. Se sabe que entre 1880 y 1890 Quinta do Noval fue afectada por la filoxera y que António José da Silva emprendió un plan para replantar con vides americanas injertadas con variedades locales. Un documento menciona que seleccionó una pequeña parcela donde realizó una fumigación exhaustiva del suelo con una solución sulfurosa para combatir la plaga.

La viña Nacional actual fue plantada en 1924 y cuenta con unas 6.000 cepas distribuidas en dos pequeñas parcelas sobre nueve terrazas tradicionales. Ocupa una superficie total de 1,6 hectáreas, orientada al noroeste a 375 metros de altitud. El suelo es principalmente de pizarra. La edad media actual del viñedo es de unos 50 años. Está compuesta por un conjunto mixto de variedades tradicionales del Douro, predominando Sousão (alrededor del 35%), además de Touriga Nacional, Touriga Francesa, Tinta Roriz, Tinta Francisca, Tinto Cão y Tinta Barroca.

El hecho de no estar injertadas no parece afectar a su longevidad, aunque sí presenta diferencias respecto a las vides injertadas cercanas: menor vigor, troncos más pequeños, menos densidad foliar y color verde menos intenso en las hojas. Los racimos son más pequeños y la producción es aproximadamente la mitad que un viñedo normal, lo que aporta mayor concentración a las uvas.

Se emplean tres sistemas de conducción: Guyot, vara y talón. Uno de los bancales sirve como vivero para asegurar el futuro del viñedo; cada año se replantan entre 20 y 30 cepas seleccionadas tras la poda. Estas nuevas plantas tardan siete años en dar sus primeros racimos. Los intentos por plantar vides sin portainjerto americano en otras zonas de la finca no han tenido éxito.

Todas las labores agrícolas se realizan manualmente y se practica viticultura ecológica sin pesticidas ni herbicidas. Para controlar plagas se utilizan difusores de feromonas que impiden la comunicación entre insectos durante la primavera. La producción anual es baja: entre 10 y 15 hectolitros por hectárea frente a los 30-35 hectolitros habituales en viñas injertadas.

Para decidir el momento óptimo de vendimia se recogen muestras representativas por todo el viñedo. La vendimia suele ser la última en realizarse dentro de Quinta do Noval; todas las uvas se recogen manualmente el mismo día. En bodega se mantiene el ensamblaje tradicional: todas las variedades se vinifican juntas en un lagar específico (el número 7), con capacidad para unos 3.000 litros. El pisado a pie durante toda la fermentación asegura una buena maceración del mosto con los hollejos.

La fermentación dura dos días hasta que se interrumpe añadiendo aguardiente vínica para fortificar el vino. Después pasa a madurar durante 18 meses en un tonel antiguo de roble y castaño con capacidad para 2.500 litros situado junto a la casa de lagares. Durante este tiempo se evalúa constantemente su calidad antes de decidir si embotellarlo como Vintage Nacional.

El Vintage Nacional representa el paradigma del oporto vintage procedente de una sola parcela especial con características propias diferentes al resto del viñedo. En algunos años puede declararse Vintage Nacional aunque no haya declaración general para Quinta do Noval o viceversa; cuando no se declara Vintage Nacional sus uvas pasan a formar parte del lote clásico o LBV.

En sus inicios este vino no se comercializaba sino que era reservado para clientes preferentes; con el tiempo ha adquirido gran valor entre coleccionistas y expertos internacionales. El primer Vintage Nacional fue elaborado con la cosecha de 1931 cuando el viñedo tenía solo siete años; ese vino fue reconocido décadas después como uno de los grandes vinos del siglo XX por publicaciones especializadas estadounidenses.

Algunas añadas han alcanzado precios elevados y reconocimientos máximos como los cien puntos otorgados por críticos internacionales al Vintage Nacional 1994 y al Vintage Nacional 2011. La producción anual oscila entre 2.000 y 3.000 litros (100-250 cajas), lo que supone una cantidad muy limitada para todo el mercado internacional; su distribución está controlada mediante cupos.

El perfil del vino es consistente año tras año: profundidad, concentración, complejidad, frescura y elegancia son rasgos habituales según los especialistas consultados por este periódico. Son vinos capaces de evolucionar durante muchas décadas; hay botellas centenarias aún apreciadas por coleccionistas privados.

Parte del vino procedente del viñedo Nacional permanece envejeciendo en madera como prueba para un posible lanzamiento futuro bajo formato Colheita Tawny Nacional según ha anunciado recientemente Quinta do Noval.

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