El verano reduce la facturación de los restaurantes urbanos y obliga a adaptar la gestión

La estacionalidad impulsa cambios en carta, personal y promociones para mantener la rentabilidad en zonas no turísticas

Miércoles 23 de Julio de 2025

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El verano reduce la facturación de los restaurantes urbanos y obliga a adaptar la gestión

El verano suele asociarse con restaurantes llenos y terrazas ocupadas, pero la realidad para muchos establecimientos en España es diferente. Según la consultora Linkers, especializada en recursos humanos y operaciones en hostelería y turismo, la temporada estival implica una bajada de la demanda en numerosos restaurantes, sobre todo en zonas urbanas, barrios residenciales y municipios del interior. Solo algunos locales situados en áreas turísticas o costeras mantienen un alto nivel de actividad durante estos meses.

Estudios del sector muestran que la facturación de los restaurantes puede disminuir entre un 15 % y un 35 % durante julio y agosto. Este descenso depende de la ubicación y del tipo de cliente habitual. Además, se observa una reducción en el gasto medio por comensal, menos eventos corporativos y una mayor competencia por captar a consumidores que disponen de más opciones de ocio y pasan menos tiempo en la ciudad.

Marianela Olivares, Directora General de Linkers, explica que la estacionalidad es un fenómeno estructural para el sector hostelero. Los restaurantes que adaptan su gestión de forma anticipada pueden reducir el impacto negativo e incluso aprovechar el verano para mejorar su funcionamiento.

El primer paso recomendado es realizar un análisis detallado del negocio. Es importante comparar los resultados actuales con los del mismo periodo del año anterior y con la media anual. Para ello, se deben utilizar indicadores como la ocupación diaria, el ticket medio, las ventas por canal (sala, terraza, entrega a domicilio o recogida), la rotación de productos y el porcentaje de costes de personal sobre las ventas. Tomar decisiones basadas solo en percepciones puede llevar a errores y pérdida de rentabilidad.

También es necesario observar cómo cambian los hábitos de los clientes en verano. Según David Basilio, Director de Operaciones de Linkers, durante estos meses los consumidores suelen comer fuera menos veces, prefieren menús más ligeros o rápidos y valoran más la experiencia que la formalidad. El cliente local adquiere mayor importancia cuando disminuye el flujo turístico.

La adaptación estratégica es otra clave para afrontar el verano. La gestión del personal debe ajustarse mediante cambios en los turnos y vacaciones, promoviendo la polivalencia y evitando plantillas sobredimensionadas. La menor actividad permite formar al equipo, reforzar los estándares de servicio y fomentar técnicas como la venta sugerida.

Revisar la carta es fundamental. Se recomienda reducir la oferta, eliminar platos con poca salida y ajustar las recetas para minimizar desperdicios y optimizar las compras. Platos frescos y sencillos que ofrezcan buen margen económico ayudan a responder a las preferencias veraniegas sin perder rentabilidad.

Las promociones deben diseñarse con sentido práctico. En lugar de recurrir a descuentos generalizados que puedan dañar la imagen del restaurante o su rentabilidad, se aconseja crear propuestas con valor añadido: menús especiales para vecinos, catas o colaboraciones con otros negocios locales pueden atraer al cliente habitual e incentivar su regreso.

El servicio a domicilio y para llevar sigue siendo útil aunque su demanda baje respecto al invierno. Adaptar la oferta para facilitar el transporte de los platos, crear menús familiares o productos exclusivos para recoger puede ayudar a mantener las ventas.

En cuanto al marketing, se recomienda centrarse en acciones directas y cercanas. Reforzar la presencia en redes sociales con información real sobre novedades o promociones y colaborar con comercios del barrio puede aumentar la visibilidad del restaurante.

Cerrar durante el verano no siempre es una buena opción. David Basilio señala que dejar de comunicarse con los clientes o no aprovechar este periodo para mejorar procesos internos supone perder oportunidades para diferenciarse y prepararse mejor para septiembre.

Los restaurantes que afrontan el verano con una mentalidad abierta, utilizan datos objetivos para tomar decisiones y mantienen el contacto con su clientela local logran reducir el impacto negativo de la temporada baja. Además, pueden sentar las bases para un negocio más ágil en el futuro.

Marianela Olivares considera que el verano puede ser una oportunidad para ajustar la oferta gastronómica, fortalecer al equipo e innovar en servicios o productos. Afrontar este periodo con rigor ejecutivo permite transformar una época tradicionalmente difícil en una ocasión para evolucionar y crecer dentro del sector hostelero español.

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