Sábado 30 de Noviembre de 2024
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La Costa Brava y el Pirineo de Girona se presentan este invierno como destinos ideales para quienes buscan desconectar a través de experiencias que combinan naturaleza, relax, cultura y gastronomía. Lejos del bullicio veraniego, estas regiones ofrecen un entorno privilegiado donde mar y montaña se encuentran para dar forma a actividades únicas.
Una de las propuestas más destacadas es el Wine Sense & Spa en Mas Falgarona, ubicado a pocos kilómetros de Figueres. Este programa combina la cata de vinos de la bodega Mas Llunes con una cena maridada y acceso a la zona de spa del hotel, brindando un equilibrio entre bienestar y enología en el corazón del Empordà. Por otro lado, para los amantes de la nieve, la estación de esquí de La Molina ofrece una cena exclusiva a 2.000 metros de altura, con un menú de alta montaña rodeado de la serenidad de los paisajes de la Cerdanya y el parque natural del Cadí Moixeró.
La riqueza enogastronómica del Empordà también puede disfrutarse con el maridaje de vinos y quesos artesanos liderado por la sommelier Laura Masramon, quien guía una experiencia sensorial para descubrir combinaciones de sabores, aromas y texturas mientras se aprende sobre la historia y el trabajo de las bodegas y queserías de la región. Para quienes buscan una desconexión más profunda, Resguard dels Vents, en el Valle de Núria, ofrece un retiro integral que incluye spa, meditación y un circuito al aire libre con impresionantes vistas panorámicas.

En el corazón de la Costa Brava, la ruta por el camino de ronda entre Llafranc y Tamariu permite explorar calas escondidas, disfrutar de vistas del Mediterráneo y descubrir la gastronomía local, todo mientras se recorre uno de los tramos más bellos del litoral. Finalmente, el taller de cantero en el Baix Empordà, dirigido por el artesano Gaëtan, invita a descubrir el oficio tradicional de trabajar la piedra, permitiendo a los participantes crear su propia pieza mientras se conectan con la historia y cultura de la región.
Estas actividades convierten a la Costa Brava y el Pirineo de Girona en un destino imprescindible para redescubrir el invierno a través de propuestas que celebran la naturaleza, la tradición y la gastronomía en un entorno inigualable.
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