Martes 20 de Agosto de 2024
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Viña Moraima ha logrado un importante avance en la viticultura gallega con la inclusión de la variedad autóctona Ratiño en la Denominación de Origen Rías Baixas. La aprobación oficial de esta variedad, publicada recientemente en el Diario Oficial de Galicia (DOGA), es el resultado de un proceso que duró cerca de una década y que involucró investigación científica, tramitaciones administrativas y la colaboración estrecha entre la cooperativa y la comunidad científica.
El proceso comenzó cuando Roberto Rivas, miembro de Viña Moraima, asistió en 2011 a una conferencia de la Dra. Carmen Martínez, investigadora del CSIC, quien destacó la singularidad de la uva Ratiño. Este descubrimiento llevó a la cooperativa a iniciar los esfuerzos para recuperar y reintroducir esta variedad, que, aunque era conocida en la comarca de Pontevedra desde principios del siglo XX, había caído en el olvido y no estaba reconocida oficialmente en la lista de variedades autorizadas de la DO Rías Baixas.

La investigación se formalizó en 2014 con un convenio de colaboración entre Viña Moraima y la Misión Biológica de Galicia (MBG-CSIC), dando inicio a las primeras vinificaciones experimentales de Ratiño. Estos esfuerzos culminaron en 2021 con la inclusión de Ratiño en el Registro de Variedades Comerciales por el Ministerio de Agricultura, y en 2023, se autorizó su cultivo y vinificación en Galicia. Finalmente, en agosto de 2024, la AGACAL modificó el pliego de condiciones de la DO Rías Baixas para incluir oficialmente esta variedad.
Durante los años de investigación, Viña Moraima llevó a cabo vendimias experimentales con aproximadamente 650 kg de uva Ratiño anuales, produciendo un vino blanco caracterizado por su pureza y complejidad, siguiendo métodos de mínima intervención enológica. La fermentación controlada y la crianza sobre lías han dado como resultado un vino de alta calidad, que destaca la mineralidad y las notas propias de esta variedad única.

Sin embargo, la culminación de este logro se ha visto empañada por un acto vandálico ocurrido a principios de agosto de 2024, en el que desconocidos cortaron todas las cepas de una parcela de 7000 m², propiedad de Viña Moraima, afectando gravemente la producción y dañando dos cepas centenarias de Ratiño. Este sabotaje ha sido un golpe duro para la cooperativa y para la preservación de una variedad autóctona que ahora, con su reconocimiento oficial, se convierte en un patrimonio vitivinícola esencial para Galicia.
La historia de Ratiño es un ejemplo de cómo la dedicación y la colaboración entre la investigación científica y la producción vitivinícola pueden rescatar y poner en valor variedades tradicionales, asegurando su futuro en el mercado y contribuyendo a la diversidad del vino gallego. Este reconocimiento no solo fortalece a Viña Moraima, sino que también enriquece el legado cultural y enológico de la región.
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