El corcho español vuelve a crecer, de la mano del vino

La evolución positiva del consumo de vino marca el rumbo del sector corchero español

Lunes 20 de Mayo de 2024

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El sector del corcho en España ha atravesado un periodo de inestabilidad debido a la pandemia de covid-19 y las fluctuaciones del mercado del vino. Sin embargo, se ha reactivado, estrechamente ligado a la evolución del consumo mundial de vino. Según el Instituto Catalán del Corcho, el 95% de las ventas del sector corresponden a tapones para botellas de vino.

Albert Hereu, director del Instituto, señala que la facturación de las empresas transformadoras de corcho en España asciende a unos 475 millones de euros anuales, basándose en la media de los últimos tres años. Este importe incluye ventas de productos acabados, semiacabados y materia prima entre empresas, pero lo más destacado es que la mayor parte de las ventas finales son de tapones.

El corcho ibérico, que incluye tanto el español como el portugués, domina el mercado global, representando el 90% de los tapones de corcho utilizados en el mundo. Portugal es el mayor productor mundial, seguido por España. Esta relación hace que cualquier cambio en el consumo de vino embotellado afecte directamente al sector corchero.

La mitad de la facturación del sector español proviene de exportaciones, siendo los tapones el producto principal con 99,5 millones de euros en ventas, seguido de la materia prima con 50,2 millones de euros. Los tapones naturales lideran las exportaciones con 48,6 millones de euros, mientras que los destinados a vinos espumosos alcanzan los 43,7 millones. Los principales mercados de exportación son los europeos, acumulando más del 80% de las ventas.

En España se producen alrededor de 3.000 millones de tapones de corcho al año, distribuidos entre 1.300 millones para vinos espumosos y 1.700 millones para otros tipos de vinos. Estos tapones se comercializan por millares, con precios que oscilan entre 20 céntimos y 1 euro por unidad, dependiendo de la calidad y el tipo.

El sector del corcho también se enfrenta a retos relacionados con la sequía y el cambio climático. Estos fenómenos no solo afectan la producción de uva, disminuyendo la demanda de tapones, sino que también impactan la cosecha de corcho. En los campos de alcornoques, la falta de lluvia dificulta el desprendimiento del corcho y reduce su peso y calidad. Francisco Cantos, agricultor de Extremadura, señala que el precio del corcho en origen ha caído significativamente, pasando de 110 euros por quintal a 60 euros, debido a la menor demanda.

El sector del corcho en España se mantiene en una posición de espera y ajuste, pendiente de la recuperación y crecimiento del mercado vinícola global, al cual está íntimamente vinculado. La adaptación a los cambios en la demanda y la adaptación al cambio climático será clave para su evolución futura.

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