La policía aporta nuevos detalles del asalto a la bodega Cepa 21

Podría tratarse de una mujer delgada de mediana edad, vinculada a la bodega, con acceso directo y que conocía muy bien las instalaciones

Miércoles 21 de Febrero de 2024

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El reciente incidente en la bodega Cepa 21, ubicada en la prestigiosa zona de Ribera del Duero, ha sacudido al sector vinícola español. La noticia incluso ha trascendido fronteras y se ha dado a conocer en medios internacionales, y no es para menos, este sabotaje no solo ha generado una honda preocupación entre los amantes y profesionales del vino, sino que ha desatado una serie de investigaciones policiales que buscan esclarecer los hechos detrás de este lamentable suceso. Con una pérdida estimada de 60.000 litros de vino superpremium, valorados en casi 2,5 millones de euros, el impacto económico y emocional para la bodega y su propietario, José Moro, es indudablemente grave.

Las primeras pistas sobre este inquietante suceso provienen de las nítidas imágenes captadas por las cámaras de seguridad de la bodega, que han resultado ser fundamentales para la investigación. Según ha revelado el diario La Razón, estas grabaciones han permitido a los investigadores de la Policía Judicial obtener una visión clara de cómo se desarrollaron los acontecimientos y mucha información para esclarecer los hechos. Contrario a lo que pudiera esperarse de incidentes similares, no ha habido robo, lo que orienta las sospechas hacia un acto de sabotaje puro y duro. Este detalle no hace sino añadir un velo de misterio y tensión al caso, alejándolo de los motivos convencionales de delincuencia para adentrarse en motivaciones posiblemente más personales o específicas contra la bodega.

Uno de los aspectos más intrigantes de este caso es que todo apunta a que la persona perpetradora tiene relación con la bodega. Las pruebas sugieren que la persona detrás del sabotaje contaba con acceso directo a las instalaciones, ya que no se encontraron señales de fuerza en puertas o accesos. Esta familiaridad con el entorno se extiende al conocimiento preciso sobre qué depósitos abrir, lo que indica no solo premeditación sino también un entendimiento íntimo de las operaciones diarias de la bodega.

La descripción de la persona sospechosa, basada en el análisis de los movimientos captados en video, sugiere que podría tratarse de una mujer, de estatura media y constitución delgada, que viste zapatillas y probablemente en el rango de edad joven o adulta joven. Lo que más llama la atención de su modus operandi es la habilidad para moverse con rapidez y fluidez por la bodega, así como el conocimiento para operar los mecanismos de los depósitos de vino con destreza, abriéndolos rápidamente y sin titubeos, una tarea que no resultaría sencilla para alguien no familiarizado con estos sistemas.

Otro detalle que ha despertado la curiosidad de los investigadores es la manera en que la persona sospechosa parece estar consciente de la ubicación de las cámaras de seguridad, tomando medidas para ocultar su identidad, como el uso de una capucha para cubrir su rostro en momentos clave. Este nivel de precaución y conocimiento del entorno refuerza la teoría de que el sabotaje fue llevado a cabo por alguien con una conexión directa y profunda con la bodega Cepa 21.

Este caso se ha convertido en un foco de atención no solo para los medios, sino también para el sector vinícola, ya que no suele ser habitual este tipo de actuaciones. La trama, que parece sacada de una novela de misterio, tiene todos los elementos para mantener al público en vilo: un acto de sabotaje calculado, un sospechoso esquivo y la sombra de una traición interna. Mientras la investigación continúa, la bodega Cepa 21 y su equipo se enfrentan al desafío de recuperarse de este golpe y asegurar que sus preciados vinos, y su reputación, puedan superar las secuelas de este inesperado ataque.

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