Wine Rider: Ribera del Júcar I, tradición familiar

Un viaje por la esencia y tradición vinícola del sur conquense

David Manso

Lunes 16 de Octubre de 2023

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Castillo de Alarcón

Coincidiendo con el vigésimo aniversario de la DOP Ribera del Júcar viajo a esta pequeña denominación del sur conquense para conocer el origen de sus vinos y su oferta de enoturismo. Una zona que antaño bañaba el Río Júcar donde las tradiciones se mantienen tanto en sus habitantes como en los vinos nacidos de su ribera.

Dos días, lo que es un fin de semana, son los que uno ha de dedicar a esta denominación castellanomanchega localizada al sur de la provincia de Cuenca para tener un buen referente de esta zona de producción de vino que comprende siete municipios. Por el momento no existe una ruta del vino como tal en esta zona, bajo esta premisa diseño una ruta en la que aunar todos los conceptos que un viaje de enoturismo ha de recoger; paisajes, en los que los viñedos sean su eje principal, tradiciones, costumbres, gastronomía, alojamientos y, por supuesto, visitar bodegas.

La zona se encuentra bien comunicada, a caballo entre Madrid y Valencia, la A-3 pasa colindando estas tierras, algo que la hace accesible al viajero. En este primer día de ruta viajo a la localidad de Pozoamargo, un pequeño pueblo cuyos orígenes se deben a un importante cruce de calzadas en una época en la que los romanos habitaban estas tierras. Por norma general, cada vez que indago en el origen de la viticultura en una zona visitada me lleva al imperio romano como inicial y principal impulsor. Actualmente, Pozoamargo no llega a los trescientos habitantes censados, pero a pesar del bajo número de residentes cuenta con varias bodegas. La Ribera del Júcar está compuesta por cooperativas y bodegas, y será en estas últimas en las que nuestro viaje buscará conocer su origen y cómo son sus vinos. Para ello me dirijo a Bodega Tradicional las Calzadas (Pozoamargo).

Antes de conocer el trabajo en bodega, Daniel Sevilla, propietario y enólogo, me lleva en un recorrido en el que conocer las arraigadas tradiciones de esta población. Su iglesia, la Ermita de la Virgen de la Cabeza, punto más alto de esta denominación, y varias casas palacio construidas tres siglos atrás, reflejo todo ello de la época de esplendor que vivió Pozoamargo en el S. XVIII. Tras la parte cultural, nos dirigimos al  viñedo. Varias localizaciones en las que la familia cultiva la vid, algunas de ellas centenarias, de variedades autóctonas; principalmente Bobal y Cencibel (Tempranillo), y otras menos comunes como Rojal o Cojón de Gato en tintas, y la escasa variedad autóctona blanca Pardilla. Cultivo de secano en suelos de cascajos sobre una capa de arena que retine la humedad, suelos estos que fueron formados millones de años atrás por el curso de Júcar a su paso que caracterizan a esta denominación. Este año el "pedrizo" ha dejado su huella tanto en la vid como en los cultivos que la acompañan; olivares, frutales, campos de hortalizas y tierras de labranza. Un mal año, de muchos destrozos, en el que lo que se ha salvado, al menos, presenta muy buena calidad.

Con el referente del trabajo en el campo, visitamos la bodega. Un espacio de reciente creación (2017) pensado tanto en la elaboración del vino como en acoger al visitante. Son las elaboraciones en tinaja el sello característico de los vinos de Las Calzadas con los que Daniel recupera la tradición en la zona. Vinos que buscan pureza, mostrarse directos, tal y como los elaboraban sus antecesores en tiempos pasados. Dentro de la oferta de enoturismo, Las Calzadas ofrece esta misma experiencia que os transmito de visita a varias localizaciones y al viñedo, y que se complementa con la cata de sus vinos y el disfrute de la gastronomía en su restaurante. Un local dentro de un espectacular "cubo", lo que en la vecina Mancha se conoce como "bombo", o en otras zonas, Rioja por ejemplo, "guardaviñas". Un espacio con encanto en el que disfrutar de productos de cercanía acompañados por los vinos de la bodega. Experiencia que recomiendo encarecidamente.

Tras compartir mesa con la familia de Las Calzadas me dirijo a mi siguiente destino, Alarcón. Para ello Daniel me recomienda que viaje por la carretera que sale desde Casas de Benítez dirección Tébar (CUV-8307) en la que los viñedos se suceden a mi paso. El periodo de agostamiento tras la vendimia empieza a asomar, los tonos de las viñas van transformándose de verde a tonos marrones, amarillos y rojizos. El viento mece las hojas creando bonitas estampas. En breve el otoño llegará y con ello las siempre espectaculares vistas que en esta época viste la viña.

De camino a Alarcón me detengo en una quesería, Quesería Tradicional de Tébar. Otra de mis pasiones culinarias, y una debilidad a su vez, es el queso. Siempre que puedo evito consumir quesos "industriales" y esta es la oportunidad de probar  y por supuesto hacerme con unas cuñas. Además, también es almazara, pero la cosecha de este año pasado ya está agotada. Tierno, curado, semicurado, con azafrán, este último muy típico a los quesos manchegos, son catados en el despacho y cargados en las maletas de la BMW R 1250 GS. Dicen que "vino y queso saben a beso", a mi no me lo parece, pero la combinación de ambos es de lo más acertado y gastronómico que existe.

Continúo ruta, mi primer contacto directo con el Río Júcar es en el embalse de Alarcón,  una presa de vital importancia para el suministro constante de agua a los campos visitados, para en pocos kilómetros llegar a la bonita población de Alarcón. Dos viñedos flanquean el camino de entrada, todo me hace pensar que pertenecen a la vecina Manchuela. La entrada a esta población únicamente se puede realizar por su parte este. Su localización geográfica en un meandro del Júcar lo hace casi inaccesible por otro sito que no sea éste, por ello la importancia que en el pasado tuvo tanto para los árabes como, posteriormente, para los cristianos. Su castillo es su mayor atractivo, una fortaleza que ordenó construir Alfonso VIII y que hoy recibe al visitante como parador. En el castillo de Villena puede uno alojarse, disfrutar de la gastronomía conquense y contemplar desde sus almenas las vistas al Júcar. Alarcón además tiene un importante patrimonio monumental, varias iglesias y miradores, un museo con murales,..etc. y varios locales, además del parador, para disfrutar de la gastronomía y del vino. Elijo un lugar tranquilo, un jardín, El Jardín Escondido, quienes acaban de iniciar su andadura este agosto de 2023, para relajarme entre naturaleza con el sonido del agua de fondo mientras disfruto de una tabla variada de quesos de la zona acompañada por un vino blanco de la Ribera del Júcar. Ahora toca descansar, mañana más.....

David Manso
Licenciado en Marketing y apasionado del vino.
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