Cómo maridar el vino con la fruta de verano

Manuel Rivera

Viernes 19 de Agosto de 2022

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En verano, es mucho más fácil encontrar frutas que combinen con vino tinto, blanco y de cualquier otro tipo. De hecho, combinar esta bebida con fruta estival aporta frescura y exquisitos matices. ¿Cuáles son las mejores alternativas al respecto?

¿Por qué maridar vino y fruta de verano?

Cuando llega el calor, las frutas de temporada siempre refrescan y se convierten en los postres más apetitosos. ¿Por qué privarse de potenciarlos con buenos vinos que den matices adicionales a esta inolvidable vivencia? En ese sentido, este tándem resulta formidable. Si se eligen bien ambos productos, la experiencia que se obtiene es espectacular.

El equilibrio entre los aromas vinícolas y el dulzor frutal genera, cuando se consigue, una satisfacción excepcional. Solo es necesario experimentar con criterio para lograr esos efectos. De este modo, se alarga la sobremesa con un resultado sensorial genial y se posibilita que la conversación y el disfrute se prolonguen.

La macedonia, por ejemplo, mejora exponencialmente cuando se añade un poco de tinto al almíbar, al gusto del comensal. Esta muestra tradicional hace pensar que, desde siempre, ambos ingredientes han estado unidos.

Frutas que combinen con vino tinto y blanco

A continuación, se realizará una recopilación de los mejores maridajes vinícolas con frutas de verano. Antes de comenzar, es conveniente repasar las claves para elegir el vino con la comida. Al fin y al cabo, la lectura de estas referencias será de gran ayuda para enriquecer los postres frutales de verano.

Vino para comer con fresas

En realidad, no resulta complicado acertar con esta primera alternativa. Escoger el vino para comer con fresas es sencillo porque encaja bien con cualquier variedad frutal. Sobre todo, se recomiendan opciones como merlot, carmenere, sirah, cabernet sauvignon, verdejo, tempranillo, albariño y malbec.

Si se añade a la combinación un tercer ingrediente, el chocolate negro, con los tintos el resultado es aún más formidable. El sabor profundo del cacao y el refresco frutal ayudan a equilibrar los taninos y crean una armonía por contraste sinigual. Muchos aseguran que es una conjunción afrodisíaca.

Frutas silvestres: rojas y negras

Las frambuesas, las moras y los arándanos son productos deliciosos que siempre apetecen, tanto después de comer como a deshoras. También las cerezas, las grosellas y las granadas se pueden agrupar en esta categoría. Ahora bien, ¿con qué vinos conviene que se mariden?

Sin duda, los tintos jóvenes afrutados y los rosados son los que mejor armonizan con estas frutas. Este maridaje de vino y fruta forestal proporciona matices afines, muy frescos y con una evocación exquisita en boca. Los rosados garnacha son ideales.

Melocotones, ciruelas y kiwis

Es de sobra sabido que estos alimentos son muy apetecibles en verano. Con ellos, los vinos de uvas mencía​ o gamay logran efectos sensoriales espectaculares. Son ligeros y versátiles, con una gran capacidad de combinación. Además, un gran número de consumidores prefieren tomarlos frío al vincularlos a estas frutas, si bien se trata de una decisión personal y subjetiva. Asimismo, el blanco chardonnay funciona estupendamente con los melocotones. ¡Merece la pena probarlo!

Plátano

Aunque no es una fruta específica de verano, pues se toma durante todo el año, hay que dedicarle un apartado propio. Su aporte de potasio y energía lo convierte en un alimento muy apetitoso y recomendable en esta época del año. Muchos de los vinos canarios, tanto tintos como blancos, maridan muy bien con él.

Frutas tropicales

La papaya, la piña, la pitaya y el mango encajan genial con diferentes variedades de sauvignon blanc. Sus notas exóticas conforman una experiencia excepcional para sibaritas. Sofisticación, buen gusto y disfrute se combinan en este maridaje.

Del mismo modo, es una estupenda idea combinarlas con moscateles de toda condición, cuyo dulzor moderado y sus matices cítricos refuerzan el exotismo de la degustación. Los espumosos, por otra parte, les brindan otro punto sibarita de alto nivel sensorial.

Sandía y melón

Estas dos frutas son las más características del verano y de las vacaciones. Comerlas supone refrescarse al instante y percibir dulces sabores. ¿Encaja bien su consumo con el vino? Siempre que esté fresco y sea un vino joven de aroma afrutado, sí. Los vinos finos de uva palomino son geniales.

No hay que olvidar que el melón también forma parte de algunas recetas veraniegas habituales. De hecho, el melón con jamón o con gazpacho son fórmulas que admiten una gran variedad de vinos como acompañamiento.

Cítricos

Este recorrido finaliza con otras frutas muy típicas de la época estival. La acidez de la naranja, la mandarina y el pomelo marida a la perfección con los vinos blancos con matices afrutados, como la albariño o la treixadura. Esta combinación ayuda a percibir con más intensidad sus particulares rasgos cítricos.

Además, los vinos envejecidos en barrica de roble suelen ser muy versátiles, motivo por el cual encajan de maravilla con cualquier clase de cítrico.

 

Llegados a este punto, lo que ha quedado claro es que no es difícil encontrar frutas que combinen con vino tinto y blanco con un excelente resultado. Todo es cuestión de gustos, momentos y experiencias. Seguro que, con esta idea en mente, es más fácil experimentar maridajes innovadores y absolutamente fascinantes.

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