Rioja Vega lanza al mercado una elaboración limitada con la que resalta la tipicidad de la garnacha blanca

Carmen Fernández

Lunes 23 de Mayo de 2022

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Con esta nueva elaboración la bodega busca la diferenciación a través de un vino elegante, complejo y equilibrado

 

Cuando hablamos de Rioja nuestra mente vuela hacia los tintos más clásicos pero en este territorio histórico rico en zonas vitivinícolas diferenciadas nos encontramos con una bodega centenaria, Rioja Vega, fundada en 1882 y en la que sus fundadores apuestan por la diferenciación y la originalidad en la creación de sus vinos. Estamos frente a una bodega al servicio del terruño que ahora lanza un nuevo vino blanco elaborado por una variedad histórica y minoritaria como es la Garnacha blanca que, acompañada por la Tempranillo blanco, da como resultado un vino elegante, complejo y equilibrado.

Elaborado por la enóloga Esperanza Elías, se trata de un vino untuoso en boca, con aromas a heno y matices florales y herbáceos de la Garnacha Blanca. Una de sus grandes virtudes es una acidez que prolonga en el tiempo las sensaciones frutales envueltas de seda lo que lo convierte en un vino primaveral, expresivo y con personalidad con el que esta bodega quiere dar a conocer las variedades menos conocida de esta región. Esta nueva creación nace a partir de la garnacha blanca de la Finca Cubillas, de suelo pedregoso y calizo, y de la tempranillo blanca de la finca Majalpozo, de suelo calcáreo. Las parcelas de las que nacen las uvas se encuentran flanqueada al norte por la Sierra de Codés y al sur por el río Ebro. El microclima de la zona y sus suelos generan las condiciones perfectas para estas variedades sienten las bases de un vino blanco elegante, complejo y con brillante acidez.

Con una fermentación controlada a baja temperatura durante un mes y trasiegos posteriores con conservación de sus lías finas en suspensión, esta elaboración permite obtener una complejidad aportada por la mezcla de parcelas y variedades complementarias, al que se une la maduración en bodega con sus lías durante 3 meses en diferentes continentes, depósitos y barricas de distintos orígenes (HU-FR-AM).

El resultado es un vino blanco complejo y sutil, en el que el Tempranillo Blanco actúa como soporte y cede protagonismo a la profundidad de matices florales y herbáceos de la Garnacha Blanca. Untuoso y maduro. Muy bien equilibrado, con una acidez que prolonga en el tiempo las sensaciones frutales envueltas de seda. Un vino primaveral, expresivo y con personalidad como los vinos elaborados por esta bodega, que busca continuar con la tradición de elaborar grandes blancos de Rioja.

Un vino que supone una apuesta por la reivindicación de la identidad de las variedades blancas procedentes de pequeñas parcelas que dan lugar a nuevas expresiones, en este caso, un vino blanco original y de calidad.

Con unas instalaciones que cuentan con tecnología puntera, la bodega combina métodos tradicionales de la región y su creciente conocimiento de sus terruños, en la búsqueda de la autenticidad de sus vinos, desde los más clásicos que representan el estilo incomparable de Rioja Vega a elaboraciones más frescas, pero todas ellas elaboraciones auténticas que conquistan los paladares de aquellos que aprecian los blancos más auténticos y originales.

Carmen Fernández
Licenciada en CC de la Información y especializada en enogastronomía y turismo
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