Vino con gaseosa: de dónde surge esta tradición

Vilma Delgado

Viernes 26 de Noviembre de 2021

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El vino con gaseosa es una combinación icónica dentro de la gastronomía de nuestro país. Esta refrescante bebida admite varias preparaciones y hay tantas recetas como puedas imaginar. La combinación de vino con un refresco carbonatado no se queda solo en mezclar un vino de poca calidad para disimular sus defectos. El vino con gaseosa es toda una institución.

Origen del vino con gaseosa

Como ocurre con muchas historias del acervo popular, el origen del vino con gaseosa cuenta con múltiples versiones. Pero hay una de estas historias que parece haberse erigido como la verdadera. Cuenta que en Córdoba, en la carretera del Brillante, existía una venta en la que hacer una parada en el camino, la Venta de Vargas. Allí, paraban los viajeros para degustar esta combinación de vino con gaseosa y paliar así el calor del verano cordobés. Una curiosa variación de esta historia es que el vino era de Valdepeñas, por lo que los parroquianos de la venta pedían un “Val-gas” que derivó en Valgas. 

Sea o no este el verdadero origen del combinado, el Vargas, tinto de verano o vino con gaseosa es una bebida que, con un poco de cariño y un vino de calidad, puede convertirse en una obra de arte. 

Formas de preparar el vino con gaseosa

Existen muchas variaciones para preparar este cóctel especialmente pensado para los días de calor. Su moderada graduación alcohólica y la variedad de matices y sabores que admite, hacen del vino con gaseosa una buena opción cuando quieres beber algo ligero y refrescante. ¿Con qué gaseosa se toma el vino tinto? Te proponemos algunas opciones tanto con vino tinto como blanco. 

¿Qué vino elegir?

Lo ideal para esta mezcla es optar por un vino tinto joven o con poca barrica. Esto no quiere decir que optemos por un vino de poca calidad, ya que el resultado final se resiente. Los mejores vinos para preparar con gaseosa son frescos, con acidez equilibrada y notas frutales. Los vinos elaborados con variedades Bobal, Merlot o Garnacha son idóneos para esta combinación. También los tintos jóvenes de Rioja o Ribera del Duero darán un buen resultado. Ten en cuenta que, a menos barrica, más presencia de aromas y sabores que recuerdan a la fruta fresca

Vargas

Una de las bebidas carbonatadas que se utilizaban antes para mezclar con vino es el sifón. De hecho, la receta del Vargas original es vino y sifón a partes iguales. Sin más aditamentos. 

Vino tinto con gaseosa blanca

Una de las fórmulas más consumidas de tinto de verano es mezclar el vino, preferiblemente joven, con gaseosa blanca. Suele acompañarse de una rodaja de limón y mucho hielo para potenciar el efecto refrescante. 

Vino tinto con refresco de limón o naranja

Esta combinación necesita de un vino que no sea muy ácido, por aquello de la mezcla con cítricos. Una variedad muy adecuada para esta mezcla es la uva Tempranillo, que produce vinos poco ácidos y frutales. Añade un twist o rodaja de limón o naranja para darle chispa al combinado. También hay quien añade un poco de vermut

Kalimotxo

Esta combinación se hizo extremadamente popular en los 90 y primera década de los dos mil, sobre todo entre los más jóvenes. La bebida toma su nombre en Euskadi y se trata de una mezcla de refresco de cola y vino tinto. Existen variaciones de esta bebida, como poner un chorro de licor de moras a la mezcla, pasando a llamarse “kalimora”. Una curiosidad: la palabra calimocho está registrada por la Real Academia Española de la Lengua. 

Sangría

La bebida española por antonomasia, la sangría, es también un combinado de vino tinto y gaseosa. Para considerar que esta mezcla es sangría debe llevar fruta fresca cortada, como melocotón, manzana, pera, naranja, limón o uvas. También es habitual aliñarla con algún licor, vermut y aromatizar con una rama de canela

Vino blanco con Sprite

El vino blanco también puede combinarse con bebidas carbonatadas. Si buscas un toque tropical, escoge un monovarietal de uva Airén. Una combinación popular es mezclar vino blanco con Sprite y añadir una rodaja de lima que potencie los aromas cítricos del refresco. 

El secreto de un buen vino con gaseosa

Para preparar bien esta bebida, en apariencia sencilla, solo tienes que seguir estos trucos. 

Utiliza un vino decente

Esto no significa que abras una botella cara, pero sí que no tires de vino de cartón. Existen vinos jóvenes a precios muy competitivos ideales para estas mezclas. 

Mucho hielo y en cubitos grandes

A más hielo, más tarda en derretirse. Por eso te aconsejamos que uses cubitos compactos y grandes. 

Vaso ancho

Para que el hielo quepa y el carbónico dure más, usa vasos anchos. Mucho mejor que los de tubo o las copas. 

Gaseosa bien fría

La bebida carbonatada debe estar fría y tener gas. Nada más triste que un tinto de verano con poca fuerza. 

Ya sabes cómo hacer el vino con gaseosa perfecto, solo te queda acompañarlo de una buena tapa como mejillones en escabeche, aceitunas, anchoas o unas patatas fritas.

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