Dos clásicos para saborear con el frío

Jueves 21 de Octubre de 2021

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Los tintos de Marc Bournazeau, estandartes de la bodega y perfectos para abrir la temporada del frío

Marc Bournazeau es la decisión, el impulso y a la vez la racionalidad calculada de Terra Remota. Junto a la delicadeza y sensibilidad que aporta su esposa Emma, Marc Bournazeau ha consolidado un proyecto que ya ha cumplido los 20 años y que se ha convertido en uno de los imprescindibles de la DO Empordà.

A Marc Bournazeau le gustan los clásicos. Desde las extraordinarias obras de la arquitectura racionalista y la literatura del XIX y el XX a algunos de los grandes vinos del mundo no hay mucha distancia: modernos pese a los años, determinantes e influyentes, capaces de conmover. Con estos referentes ha gestado Marc su proyecto más querido, Terra Remota, donde han nacido los tintos Camino y Clos Adrien, vinos con personalidades y espacios diferenciados, pero que tienen en común el crédito y la autoridad que se han ganado a copia de confirmar su calidad añada tras añada, y ya van 15.

Camino 2018 es un vino versátil como pocos. Goloso, bebible, tremendamente apetecible, un coupage equilibrado de Syrah, Garnacha Tinta y Cabernet Sauvignon. Marc abre una botella de Camino en medio de la finca, bajo los pinos y el arbolado que han querido mantener, aquí y allá entre parcelas de viñedo, en su respeto por el paisaje y para promover la biodiversidad en la finca. Ya estamos a principios de otoño, y celebra junto al equipo de Terra Remota que la vendimia está llegando a su fin saboreando una copa de Camino, que acompaña perfectamente una comida informal, como este almuerzo en el campo entre compañeros de trabajo, con algo de pan con tomate, embutidos de la carnicería local y unas aceitunas.

La bodega presenta ahora la nueva añada 2017 de su Clos Adrien, un vino elaborado con uvas de Syrah de la parcela 'Adrien' y Garnacha Tinta; se le dio una larga maceración, tras la cual el vino permaneció dos años en barricas de 300 y 500 l. Un vino con estilo, complejo y expresivo con notas de violetas y frutas negras en nariz; regaliz y cacao en boca, donde adquiere un volumen persistente. Es un vino para las grandes ocasiones, pero a Marc Bournazeau también le gusta darse el placer de saborear una copa a luz de la lumbre, junto a la chimenea, con un buen libro, en los primeros días de frío, que ya están aquí.

La solidez de los clásicos aporta seguridad, y así sucede con Camino 2018 y Clos Adrien 2017, ambos, vinos con una gran personalidad y visión de futuro, como Marc Bournazeau.

Terra Remota

En un suelo granítico de la DO Empordà, al pie de la sierra de la Albera, Marc y Emma Bournazeau fundaron Terra Remota en 1999. Una bodega integrada en el paisaje, obra de Pepe Cortés y Nacho Ferrer, acoge la actividad vinícola, en una explotación de 26 ha. de viñedo. Su filosofía de trabajo se basa en un respeto máximo a la naturaleza (la bodega tiene certificación de agricultor ecológico desde 2012), el objetivo de calidad de producto a través de la perseverancia en el trabajo (simbolizada por su línea "Camino") y la impresión de la personalidad de Marc y Emma Bournazeau en sus vinos.

Adalta

En 2018 Emma y Marc se enamoraron de la Terra Alta, un terruño mediterráneo de interior situado en el extremo sur de Catalunya, e iniciaron la elaboración de sus vinos Adalta, blanco y tinto, con la variedad Garnacha, el alma de esta DO.

Las Niñas

La familia Bournazeau lidera a su vez otro proyecto vitivinícola en el continente americano, Bodega las Niñas, en Apalta (Valle de Colchagua, Chile), donde elabora una variada gama de vinos con una marcada personalidad femenina.

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