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Las variedades, el punto de partida antes de disfrutar un vino

Redacción

Jueves 26 de Abril de 2012

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En el pasado la vid era una planta silvestre trepadora de arboles en la actualidad el viticultor elige cepas específicas en función del suelo y las condiciones de cultivo

Mucho antes de la cata, conocer el tipo de uva que se ha utilizado en la elaboración del vino le da al consumidor la información necesaria sobre el sabor y carácter del vino que se va a beber. Por este motivo, las variedades son el punto de partida antes de disfrutar un vino

Del mismo modo, conocer la procedencia del vino puede darnos pistas sobre el vino, una misma variedad de uva puede producir diferencias según el suelo y el clima de cultivo.

También es esencial el suelo y las técnicas de vinificación.

En el pasado la vid era una planta silvestre trepadora de arboles (en algunas regiones aún se puede encontrar este tipo de cultivo), en la actualidad el viticultor elige cepas específicas en función del suelo y las condiciones de cultivo.

Aunque existen multitud de tipos de uva con las que se puede elaborar vino, algunas han sido seleccionadas por los viticultores por sus características particulares y las mejores producen los vinos más famosos del mundo.

Las cepas más conocidas proceden originariamente de Europa, son las llamadas cepas o variedades clásicas (vinos clásicos).

En Francia, particularmente, la región vitícola regula el empleo de variedades, lo mismo ocurre en Italia y España, aunque en algunos casos se han introducido variedades francesas para completar las cepas locales como el Cavernet Sauvignon en Toscana y Chardonnay en Cataluña.

Los viticultores americanos han plantado grandes extensiones de terreno con cepas clásicas europeas, sin embargo como hemos visto, el vino final puede diferir mucho en sabor, puesto que la insolación, el clima, el suelo y otros elementos propios de un determinado viñedo, además de la técnica de vinificación posteriormente usada, influyen considerablemente en el producto final.

Sin embargo no sólo las variedades clásicas producen buen vino, existen multitud de vinos no clásicos originales y de alta calidad.

En la actualidad, la mayor parte de la producción mundial procede de cepas no clásicas que se cultivan por tradición, rendimiento o adaptación a los climas y suelos autóctonos.

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