Rusia eleva al 35% los aranceles a destilados de países “inamistosos”
La medida encarece la entrada de whisky, ron, ginebra, licores y alcohol etílico en el mercado ruso
miércoles 4 de noviembre de 2026
Rusia ha elevado los aranceles de importación sobre bebidas espirituosas procedentes de países que considera “inamistosos”. Según informa Interfax, el Gobierno ruso ha fijado un gravamen del 35%, con un mínimo de 5 euros por litro, para una amplia lista de destilados importados desde esos mercados.
La decisión quedó recogida en una resolución firmada el 31 de octubre y publicada en el portal oficial de información jurídica de Rusia. Hasta ahora, esas importaciones pagaban un arancel del 20%, con un mínimo de 3 euros por litro.
El aumento afecta a tinturas alcohólicas, whisky, ron, ginebra, licores, alcohol etílico no desnaturalizado y otras bebidas espirituosas. La nueva tarifa estará en vigor hasta el 31 de diciembre de 2027.
Interfax señala que el Ejecutivo ruso vincula este cambio a su planificación presupuestaria. En la memoria explicativa del proyecto de presupuesto federal para 2027 y para el periodo 2028-2029, las autoridades rusas calculan que la subida de los aranceles aportará 10.000 millones de rublos adicionales a las cuentas públicas durante 2027.
La medida endurece las condiciones de acceso al mercado ruso para productores y distribuidores de destilados de los países incluidos en esa categoría. En la práctica, el paso del 20% al 35% y el aumento del mínimo por litro pueden elevar el precio final de entrada, reducir márgenes comerciales y llevar a revisar catálogos, volúmenes de envío y estrategias de venta.
El alcance del cambio es amplio dentro del negocio de las bebidas alcohólicas importadas, porque no se limita a una sola familia de productos. Incluye varias de las categorías con más presencia en el comercio internacional de espirituosos, como el whisky, el ron y la ginebra, además de licores y alcohol etílico no desnaturalizado.
El sistema fijado por Moscú combina un porcentaje sobre el valor importado con un suelo mínimo por litro, lo que refuerza la presión fiscal tanto en productos de precio medio como en referencias de menor valor. Para los operadores del sector, ese doble criterio puede tener efectos distintos según la gama del producto, el volumen enviado y la estructura de distribución en Rusia.
La decisión se enmarca en la política comercial aplicada por Rusia a bienes procedentes de países que el Gobierno ruso ha incluido en la lista de Estados “inamistosos”, una categoría utilizada por Moscú desde el inicio del deterioro de sus relaciones con varias economías occidentales. En el caso de los destilados, el nuevo arancel amplía esa presión sobre un segmento que ya estaba sujeto a recargos de importación.
Para las empresas de bebidas con presencia en ese mercado, el cambio puede traducirse en un encarecimiento del acceso a Rusia y en ajustes en precios, promociones y acuerdos con importadores locales a lo largo de 2027. También puede favorecer un desplazamiento de la demanda hacia marcas de otros orígenes o hacia alternativas elaboradas dentro del propio país, en función de cómo absorban el alza distribuidores y consumidores.