Lunes 27 de Julio de 2026
Los incendios que siguen activos en la Sierra de Gredos han puesto en riesgo parte del viñedo histórico de la zona, una de las áreas españolas más conocidas por sus viejas cepas de Garnacha y Albillo Real. El fuego ha afectado ya a más de 50.000 hectáreas en la provincia de Ávila, según los datos difundidos este domingo, 26 de julio, mientras miles de vecinos han tenido que abandonar sus casas o permanecer confinados.
El incendio de Burgohondo comenzó este miércoles, 22 de julio, y los equipos de extinción seguían trabajando este domingo con el perímetro principal contenido, aunque con varios frentes aún activos. La Sierra de Gredos, situada a unos 150 kilómetros al oeste de Madrid, permanece bajo fuerte presión y muchos viticultores todavía no han podido entrar en sus parcelas para comprobar el alcance real de los daños.
Entre las pérdidas ya confirmadas figura el viñedo San Gregorio, de Bodega El Reventón, propiedad de Adrianna Catena, Alejandro Vigil y Gearóid Lane. La finca, de viñas viejas y origen histórico, aporta uno de los dos vinos de parcela única de la bodega. Lane afirmó que el viñedo ha sufrido daños extensos por el fuego y añadió que parte de esas cepas se remontan a la década de 1920.
En Cebreros, otra de las zonas vitícolas afectadas, Chuchi Soto, fundador de Soto Manrique y responsable de la cooperativa local, ha perdido una de sus viñas y espera noticias sobre el resto de sus parcelas. Soto explicó que los viñedos de Gredos están en terreno montañoso y rodeados de monte, con pequeñas fincas cerradas por árboles y vegetación. A su juicio, esa configuración da personalidad al paisaje, pero también aumenta el peligro cuando se declara un incendio.
Soto añadió que la normativa sobre protección forestal limita mucho la intervención sobre la vegetación y sostuvo que, si los propietarios actúan por su cuenta, pueden ser sancionados. También señaló que esa situación complica incluso el acceso cuando hay que apagar un fuego.
Indiano Wines informó de que perdió varias cepas viejas cuando las llamas rodearon uno de sus viñedos durante el fin de semana. La bodega señaló, sin embargo, que las tareas previas de limpieza del sotobosque y mantenimiento del suelo del viñedo evitaron que el fuego avanzara más dentro de la parcela y acabara consumiendo sobre todo el bosque del entorno.
Charly Gotchac, cofundador y viticultor de Indiano Wines, reclamó un mantenimiento continuo de los cortafuegos durante todo el año. En su opinión, esa labor debería extenderse no solo a los viñedos, sino también al resto del suelo cultivado y forestal, incluidas plantaciones de pinos, castañares y olivares. Gotchac sostuvo además que la zona dispone de pocos recursos y sufre abandono por parte de población joven, lo que aumenta los problemas a medio plazo. También advirtió de que aún queda agosto por delante, el mes con mayor riesgo.
La enóloga y cofundadora de Las Pedreras, Bárbara Requejo, aseguró que el paisaje ya ha cambiado por completo y avisó del efecto económico que puede tener el incendio sobre la comarca. Requejo pidió apoyo para viticultores, bodegueros, ganaderos y trabajadores vinculados a la hostelería.
Por ahora no es posible medir con precisión cuánto viñedo se ha perdido ni qué parte podrá recuperarse cuando termine la emergencia. Los productores insisten en que primero debe extinguirse el incendio y garantizarse un acceso seguro a las fincas.
La afección va más allá del paisaje. Si se confirma una pérdida amplia en viñas viejas de Garnacha y Albillo Real, puede haber menos uva disponible para algunas bodegas y cooperativas en la próxima vendimia o en campañas posteriores. Eso podría influir en precios, suministro y decisiones sobre ayudas o compensaciones dentro del sector del vino en la zona.
Gotchac resumió la situación con una imagen muy directa: muchas personas han perdido negocios, viviendas, explotaciones agrarias y animales. Mientras el viento no dé tregua y los focos no remitan, buena parte de los viticultores seguirá esperando sin saber qué queda en pie en sus parcelas.