Jueves 02 de Julio de 2026
Familia Torres ha reducido un 47% sus emisiones de CO2 por botella producida en toda su cadena de valor, desde la viña hasta el consumidor, entre 2008 y 2025, según el último balance auditado de la compañía. El dato corresponde al cierre del ejercicio 2025 y se ha elaborado a partir de los datos de Miguel Torres S.A., con 2008 como año de referencia, cuando la bodega midió por primera vez su huella de carbono.
La empresa vincula este resultado a su programa ambiental Torres & Earth, en marcha desde hace casi dos décadas. A través de esta iniciativa, la bodega impulsa inversiones y proyectos para descarbonizar sus viñedos y bodegas, actuar sobre el conjunto de su cadena de valor, favorecer la adaptación de la viña al cambio climático y difundir la necesidad de acelerar las actuaciones frente a la emergencia climática.
En el viñedo, Familia Torres atribuye parte del resultado de 2025 a la recuperación de la producción tras los episodios de sequía, tanto en las viñas en propiedad como en las de sus proveedores de uva. La compañía añade que también ha rebajado de forma notable el uso de insumos agrícolas, en especial fertilizantes y fitosanitarios, dentro de una orientación hacia una viticultura regenerativa y más eficiente.
Ese trabajo, centrado en la mejora de la salud del suelo y en una aplicación más precisa de los tratamientos, ha contribuido a reducir la huella de carbono por botella, de acuerdo con la bodega. La empresa sitúa ahí una parte del avance registrado en el balance auditado de 2025.
En la cadena de valor, la compañía señala varias medidas ligadas a la circularidad y a la logística de bajas emisiones. Entre ellas figuran los programas de reutilización de botellas y barriles de vino en Países Bajos, con sistemas de recogida, lavado y rellenado para alargar la vida útil de los envases.
Familia Torres también cita la ampliación del transporte multimodal en Alemania y Países Bajos, con la combinación de carretera y ferrocarril para rebajar las emisiones asociadas a la distribución. A ello se añaden un mayor uso de calderas de biomasa, la reducción de la huella ligada a algunos proveedores y el efecto continuado de las reforestaciones promovidas en Chile en años anteriores.
Mireia Torres, directora de Innovación y Sostenibilidad del grupo familiar, afirma que el resultado de 2025 responde a un trabajo continuado en el viñedo, en la bodega, con los proveedores y en los mercados donde opera la empresa. La directiva sostiene además que la compañía mantendrá esa línea de actuación para contribuir a la lucha contra el cambio climático desde la actividad vitivinícola.
La publicación de ese balance coincide con otro movimiento corporativo de la empresa. Familia Torres ha obtenido recientemente la certificación B Corp, un sello que reconoce a las compañías que cumplen estándares de desempeño social, ambiental, transparencia y responsabilidad.
La bodega considera que esta certificación refuerza su modelo de negocio orientado a crear valor para las personas, la comunidad y el medio ambiente, e integrar los criterios ESG en la toma de decisiones. La empresa entiende además que ese reconocimiento conecta su estrategia de descarbonización con una visión más amplia de sostenibilidad y con su propósito corporativo.
Familia Torres tiene sus raíces en la tradición vitícola del Penedès desde el siglo XVI y fundó su bodega en Vilafranca del Penedès en 1870. En la actualidad, la quinta generación de la familia centra su actividad en la elaboración de vinos de viñedos singulares y fincas históricas, la recuperación de variedades ancestrales y la viticultura regenerativa.
Además de su presencia histórica en el Penedès, Conca de Barberà, Priorat y Costers del Segre, la compañía cuenta con viñedos y bodegas en Rioja, Ribera del Duero, Rueda y Rías Baixas, así como en Chile y California. También forma parte de Primum Familiae Vini y es cofundadora de International Wineries for Climate Action y de la Asociación de Viticultura Regenerativa.