Viernes 29 de Mayo de 2026
Los vinos naturales, ecológicos y sostenibles ganan espacio entre los consumidores jóvenes en Estados Unidos y otros mercados, pero su avance sigue limitado por la oferta disponible, el precio y la percepción de valor, según un informe de IWSR publicado este jueves, 28 de mayo.
La consultora señala que la categoría de vinos alternativos se ha ido consolidando entre los bebedores habituales de vino, sobre todo entre la generación Z y los millennials. En cambio, el interés es menor entre los consumidores de más edad, que muestran menos conocimiento de estos productos y menos disposición a comprarlos.
IWSR sitúa a la sostenibilidad y a la salud como los principales motivos que empujan esta demanda. Según sus datos, la compra de vinos alternativos ha aumentado desde 2023 en varias subcategorías en Australia, Canadá, Reino Unido y Estados Unidos. China sigue siendo el mercado con mayor proporción de consumidores de vino vinculados a la sostenibilidad, aunque esa relación se ha estabilizado frente a 2023.
El informe también apunta que el vino ecológico ha tenido una evolución favorable en los últimos cinco años en la mayoría de mercados analizados, aunque el ritmo se ha moderado en fechas recientes. Francia y Alemania siguen siendo los países con mayor volumen dentro de esta categoría, pero avanzan más despacio que Australia, donde IWSR calcula una tasa media anual del 14% entre 2019 y 2024. Canadá registra un 2% y Reino Unido un 1% en ese mismo periodo.
Dentro del índice de oportunidades elaborado por la consultora, el vino natural ocupa la primera posición por su comportamiento en China, Australia y Reino Unido. El vino ecológico mantiene el segundo puesto gracias a niveles estables de conocimiento y a una mayor implicación del consumidor en varios mercados. El vino producido con criterios sostenibles también gana terreno en países como Reino Unido, Estados Unidos, Australia, Canadá, Corea del Sur, Nueva Zelanda, Japón y Dinamarca.
Dan Mettyear, responsable de investigación para EMEA en IWSR, afirma que el mercado “sigue madurando” impulsado por consumidores jóvenes que relacionan estos vinos con estilos de vida saludables y con un consumo más ético. Añade que el avance se ve frenado por varias barreras: poca variedad en tiendas y hostelería, dificultades para encontrar estos productos, precio y una preferencia todavía fuerte por opciones más conocidas.
La brecha generacional aparece como uno de los puntos centrales del estudio. Entre los cinco mercados analizados por IWSR, al menos la mitad de los bebedores habituales más jóvenes declara una alta conexión con la sostenibilidad. Además, al menos el 64% dice sentirse muy vinculado a los vinos alternativos. En los consumidores mayores, el interés es bastante menor.
El informe concluye que la expansión de esta categoría dependerá de que las bodegas y los distribuidores amplíen surtido y mejoren la comunicación sobre calidad y precio. En Estados Unidos, donde el segmento ya tiene presencia en canales minoristas y de restauración, la evolución seguirá ligada a si esos vinos logran salir del nicho y entrar con más fuerza en las compras habituales.