Swinney eleva la guerra arancelaria del whisky a crisis del campo escocés

El primer ministro reclama retirar los gravámenes de Estados Unidos y blindar exportadores, ganaderos y productores ante el Brexit

Viernes 19 de Junio de 2026

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El primer ministro de Escocia, John Swinney, vinculó este jueves, 18 de junio, la situación arancelaria que afecta al whisky escocés con la necesidad de una política comercial más favorable para todo el sector agroalimentario del país. Lo hizo durante un desayuno organizado por Quality Meat Scotland en el Royal Highland Show, donde defendió la retirada de los gravámenes de Estados Unidos y situó ese asunto dentro de una estrategia más amplia para proteger a exportadores, ganaderos y productores.

Swinney afirmó que el sector agroalimentario tiene un peso central en la economía, la cultura y el patrimonio de Escocia. También sostuvo que los productores ganaderos escoceses figuran entre los más cualificados e innovadores y vinculó esa posición a la calidad de productos como la carne de vacuno, el cordero y el cerdo.

El jefe del Gobierno escocés señaló que el campo y la economía rural atraviesan un momento de presión por la inflación, el aumento de los insumos y la incertidumbre económica internacional. A eso sumó la situación arancelaria sobre exportaciones clave, que atribuyó al marco comercial posterior al Brexit y a decisiones del Gobierno británico.

En su intervención, Swinney subrayó que los aranceles sobre el whisky concentran buena parte de la atención pública, pero añadió que los mismos problemas afectan a muchos alimentos y bebidas, incluido el sector cárnico. A su juicio, las barreras comerciales no se limitan a una sola actividad y exigen una política comercial coherente que tenga en cuenta los intereses económicos de Escocia y preserve el acceso a mercados exteriores.

Esa relación entre whisky, cebada maltera y comercio exterior tiene además una derivada para el sector de bebidas. Si persisten o se amplían las trabas comerciales en Estados Unidos, el efecto puede ir más allá de los destilados y alcanzar a otras ramas ligadas a la producción agraria escocesa y a su cadena de suministro, con posibles consecuencias para exportaciones de cerveza, licores y otros productos elaborados con materias primas locales.

Swinney aseguró que su Ejecutivo seguirá defendiendo la eliminación de esos aranceles y una política comercial que facilite la entrada de los exportadores escoceses en nuevos mercados. También avanzó que el Gobierno continuará promoviendo en el exterior la oferta alimentaria y de bebidas del país.

En paralelo, expuso varias líneas de trabajo internas para mejorar la productividad del sector y reforzar su capacidad de adaptación. Citó medidas para mejorar la salud y el bienestar animal, impulsar prácticas agrarias con menor impacto ambiental y favorecer la innovación y la digitalización en la agricultura.

El primer ministro anunció además que la nueva estrategia agroalimentaria escocesa se publicará más adelante este año. Según dijo, ese plan fijará una visión y un marco de actuación para impulsar el crecimiento del sector y su evolución ambiental, en línea con el objetivo de emisiones netas cero y con apoyo a las economías rurales.

Durante su discurso también reconoció la labor de Quality Meat Scotland en promoción, trazabilidad y estándares de garantía. Swinney sostuvo que esos elementos son básicos para mantener la confianza del consumidor y para diferenciar la carne escocesa en mercados con una oferta amplia.

El dirigente escocés pidió cooperación entre el Gobierno, las organizaciones sectoriales y los propios agricultores para responder a los problemas económicos, ambientales y sociales que afectan al campo. Su mensaje combinó defensa comercial exterior con medidas internas para reforzar una industria agroalimentaria que, según planteó, sigue siendo una pieza central para muchas zonas rurales del país.

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