Jueves 23 de Abril de 2026
La guerra en Irán ya está frenando pedidos de vino en una veintena de mercados, sobre todo en países del Golfo y en otros mercados cercanos, con un impacto anual estimado de unos 80 millones de euros en exportaciones. Así lo ha advertido la Unione Italiana Vini (UIV), que reunió este jueves a su consejo nacional en la bodega Girlan, en Cornaiano, en la provincia de Bolzano.
El presidente de la asociación, Lamberto Frescobaldi, señaló que el sector recibe ya los primeros efectos directos del conflicto. Según explicó, la paralización de pedidos afecta a mercados que suman ese volumen anual de ventas al exterior y se suma a otras presiones sobre la actividad.
Entre ellas figuran el encarecimiento de materias primas secas como vidrio, papel, cartón, cápsulas y gabbiettes, además del transporte. La UIV calcula que esos costes extra pueden elevar entre 10% y 20% el precio final de una botella que parte de 4 euros.
La organización añade que las empresas del vino no tienen margen para absorber ese sobrecoste. Recuerda que ya han tenido que rebajar sus precios de exportación hacia Estados Unidos por los aranceles: una media del 11% en 2025 y del 13% en el primer trimestre de este año.
También hay señales de tensión en la logística. La UIV afirma que ya se registran subidas tarifarias en el transporte nacional y que los precios de los contenedores para rutas internacionales podrían aumentar entre 20% y 50%.
A esto se suma la preocupación por el turismo y el enoturismo, dos vías de ingreso para muchas bodegas italianas. La asociación advierte de que todavía no es posible medir con precisión el efecto sobre esas actividades ni el posible impacto sobre la inflación o una recesión.
Frescobaldi pidió al Gobierno italiano y a la Unión Europea respuestas urgentes para aplicar medidas de apoyo al sector y limitar los efectos actuales y futuros del conflicto. La UIV sostiene que el vino llega a esta situación tras una fase de demanda ya debilitada.